CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

APLICARÍAN EL "DISCERNIMIENTO" BERGOGLIANO
AL CONTROL ARTIFICIAL DE LA NATALIDAD


24 de enero de 2018 - Una vez abierta la puerta para el "discernimiento" bergogliano en lo que respecta a la comunión de los adúlteros, puede aplicarse a todo: control artificial de la natalidad, libertad para cualquier tipo de relaciones sexuales, aun las homosexuales (éstas, tácitamente ya aprobadas), relaciones sexuales extramatrimoniales, prematrimoniales, etc., etc., etc., lo que lleva al libertinaje total. Vemos confirmado lo que sostenemos hace rato: la secta conciliar no sólo tiene una fe distinta de la fe católica, sino también otra moral.


Después del desmentido, el Vaticano admite que una
comisión "papal" está reexaminando la Humanae Vitae

(Maria Guarini sobre Iglesia y PostConcilio) Un reciente artículo de LifeSiteNews revela que Alejandro Cifres, supervisor del Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), ha admitido, en una entrevista publicada en Kathpress -la agencia de prensa oficial de los "obispos" "católicos" alemanes- la existencia de una comisión que, a pedido del "Papa", ha estado investigando sobre la génesis de la Humanae vitae, con la evidente intención de efectuar una reinterpretación no se sabe cuán inminente.

La Humanae Vitae, publicada en 1968 por el "Papa" Pablo VI, mantiene la condena perenne de la Iglesia Católica al control artificial de la natalidad. Sin embargo, el aire que se respira bajo el actual "pontificado" está induciendo a algunos teólogos del Vaticano a contradecir la encíclica y el mismo Francisco parece negar la enseñanza sobre el mal intrínseco de la contraconcepción. Es lo que ocurrió en una conferencia de prensa durante un vuelo en el año 2016 cuando planteó que “Paulo VI –¡el grande!– permitió a las religiosas en África, en una situación difícil, el uso de anticonceptivos por los casos de violencia“.

Primeras advertencias y desmentido

Fue Marco Tosatti, en mayo de 2017, quien reveló la existencia de la Comisión, lo que fue confirmado por Roberto de Mattei. Sucesivamente el Vaticano se llamó a silencio durante un mes, después respondió negando su existencia: el Arzobispo Vincenzo Paglia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, declaraba al Avvenire:

Pregunta: A propósito de la manipulación mediática continúa repitiéndose hace semanas que habría sido formada una comisión secreta para "revisar" la Humanae vitae de la cual él sería su gran director. Y se habría presuntamente establecido una lista de expertos y de teólogos -entre los cuales Pierangelo Sequeri y Gilfredo Marengo[1] – que estarían involucrados en este proyecto. ¿Hay algo de verdadero en todo esto?

Respuesta: Absolutamente nada. La verdad es otra. Paulo VI había intuido que el futuro humano del planeta se jugaría en el tema de la generación. Es sobre este tema que debemos reflexionar con valentía, audacia e inteligencia. La cultura contemporánea está en crisis, le faltan palabras adecuadas y no pocas veces retrocede. Es un tiempo oportuno para que la Iglesia ayude a todos a reivindicar la fuerza de la generación mientras el mundo se arriesga a la esterilidad, al repliegue sobre sí mismo, a la angustia. Un ejemplo es el riesgo de la simplificación de la diferencia -inclusive según el criterio de género- por lncncapacidad de vivirla y sustentarla

En una entrevista a Catholic News Agency, Paglia reiteró su desmentido, agregando que "debemos guardar de forma positiva todas aquellas iniciativas, como la del profesor Marengo del Instituto Juan Pablo II, que tienen por objeto estudiar y profundizar este documento con vistas al 50° aniversario de su publicación”. Y así comencemos a conocer a Marengo y sus ideas. Y el círculo se cierra. Veamos cómo. Amoris Laetitia se confirma como la carta magna de una creatividad que se adecúa a los tiempos

El articulista de LifeSiteNews, Matthew Cullinan Hoffman, revela que el mismo Gilfredo Marengo1, identificado como el coordinador de la comisión por Roberto de Mattei, desmentía los rumores acerca de la existencia de la comisión para la revisión de la Humanae Vitae definiéndola como “una  información fantasiosa” y precisando al Catholic News Service que se
trataba de un “grupo de estudio” con el propósito de “desarrollar una obra de indagación histórica-crítica sin otra finalidad que la de reconstruir del mejor modo posible el proceso de composición de la encíclica”.

El método “histórico-crítico” trata de entender el texto a través del proceso que lo ha producido y el contexto sociocultural en el cual fue escrito. En lo que dice respecto a la Biblia, ha sido usado de un modo doctrinalmente ortodoxo, pero ha servido también para justificar formas de interpretación revisionista que niegan la comprensión tradicional de los textos de las Escrituras.

Asimismo, Marengo ha admitido que a su “grupo de estudio” se le permitió un acceso sin precedentes a los archivos secretos del Vaticano respecto al período de la confección de la Humanae vitae, es decir, desde mediados de los años 60. Acontecimiento excepcional dado que los archivos de la época están rigurosamente cerrados a los estudiosos y por muchos años su apertura no está prevista.

Marengo ha intentado disipar las preocupaciones acerca del hecho de que se está intentando reconciliar la Humanae Vitae con Amoris Laetitia, la confusa  exhortación apostólica de Francisco; pero esto es exactamente lo que parece estar haciendo su reciente doctrina. El año pasado, Marenco ha escrito un artículo para Vatican Insider titulado “Humanae Vitae y Amoris Laetitia historias paralelas” – y esta es la clave que entonces se nos había escapado – en el cual menoscaba la condena del control de la natalidad por parte de la Iglesia, afirmando:

A esta altura cabe preguntarse si el juego polémico “píldora sí – píldora no”, como también el actual “comunión a los divorciados sí – comunión a los divorciados no“, es tan solo la apariencia de un malestar y una molestia, mucho más decisiva en el tejido de la vida eclesiástica.

Confirmación de los indicios

Y nosotros nos habíamos referido únicamente a las declaraciones de Chiodi, un miembro de la Academia Pontificia por la Vida: “Sí a los métodos anticonceptivos artificiales“, no obstante la Iglesia los definiera como “intrínsecamente malos”, comentadas por otra parte por el Prof. Seifert. Habían sido precedidas por la alarma generada por el artículo de Edward Condon en el Catholic Herald bajo el título: Existe un movimiento para minar la moral católica, la Comunión a los divorciados vueltos a casar es solo el inicio. Ahora la alarma se consolida. Señala Matthew Cullinan Hoffman que, en el citado artículo publicado en Vatican Insider, el autor retoma el razonamiento de Amoris Laetitia que tiene como objetivo reducir el dogma moral católico a un ideal a menudo inalcanzable y puramente abstracto. Estas son las palabras de Marenco:

Hoy cuando la comunidad cristiana cae en el error de proponer modelos de vida derivados de ideales teológicos muy abstractos y artificialmente construidos, concibe su acción pastoral como la esquemática aplicación de un paradigma doctrinal. En onsecuencia colocar en discusión esos modelos, inevitablemente es sentido como un ataque al mismo perfil identificadorio de la iglesia (con el lenguaje de la teología pos-tridentina se diría que se está en presencia del articula stantis et cadentis Ecclesiae (artículo por el cual la Iglesia se sostiene o cae) …

En este sentido, la particular historia paralela de «Humanae vitae» y «Amoris laetitia» puede convertirse en una provocación saludable, uno de los factores por los cuales [y aquí cito Amoris Laetitia] «hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificialmente construido, lejano de las situaciones concretas y de las efectivas posibilidades de las
familias así como son. Esta excesiva idealización, sobre todo cuando no hemos despertado la fe en la gracia, no ha hecho que el matrimonio sea más deseable y atrayente, sino todo lo contrario”.

Entonces, agrega Marengo:

Las resistencias a «Amoris laetitia» ayudan a comprender que el necesario cambio de marcha no discute ni la formalidad de la “doctrina” ni una restauración cosmética de las prácticas pastorales. Una cordial adhesión a su enseñanza es la condición indispensable en la cual se pueden expresar simultáneamente una sincera pertenencia eclesial y el responsable riesgo de la creatvidad, fruto no tanto de un obsequio formal, sino de una plena empatía.

Conclusión

Ahora podemos relacionar y dar la justa ubicación a distintos mosaicos sobre la base de la observación atenta de los enredos de actos y palabras que Bergoglio, con la colaboración de sus corifeos mediáticos y curiales, ha introducido en el seno de la Iglesia desde el inicio de su Pontificado y que constituyen una acción jesuítica sutil, tanto engañosa como revolucionaria.

Un enredo inextricable menos evidente para la mayoría de quienes lo padecen, porque pasan sobre sus cabezas las vías de fuga de una Iglesia ya firme en sus perfiles institucionales y doctrinales que la caracterizan, pero en la cual, para los revolucionarios siempre más audaces y determinantes, sería “torpe encontrar los hombres de nuestro tiempo” (el entrecomillado es del citado discurso de Marengo).

Entonces, en una compaginación accesible quedan en evidencia los resultados siempre más devastadores que el mismo Marengo define como: “creatividad fruto no tanto de un obsequio formal sino de una plena empatía” con el hombre
y sus exigencias, en lugar de con Cristo y su acción divino-humana, la única redentora porque capaz de transformar, de acuerdo a los designios del Padre, las mentes y los corazones, además de la realidad que estos invierten en la Historia.
1.     Ordinario de Antropología teológica en el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Así que ahí tenemos también la demostración evidente de en qué se convirtió este organismo querido por Juan Pablo II, completamente subvertido por el Motu Proprio Summa familiae cura (septiembre 2017). Les ruego leer con atención cuanto he escrito aquí en: “Summa familiae cura es una respuesta a los ‘Dubia’?…Amoris Laetitia se convierte en la nueva Carta Magna“.

Fuente: Correspondencia Romana

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APOSTASÍA 2018

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[1] Ordinario de Antropología teológica en el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Así que ahí tenemos también la demostración evidente de en qué se convirtió este organismo querido por Juan Pablo II, completamente subvertido por el Motu Proprio Summa familiae cura (septiembre 2017). Les ruego leer con atención cuanto he escrito aquí en: “Summa familiae cura es una respuesta a los ‘Dubia’?…Amoris Laetitia se convierte en la nueva Carta Magna“.