CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

COMO SE DEBE ADQUIRIR LA
PAZ Y DEL CELO DE APROVECHAR
Tomás de Kempis


...reunios en un mismo espíritu, vivid en paz, y el Dios de la paz y de la caridad será con vosotros... (II Cor., 13, 11)


Mucha paz tendríamos si en los dichos y hechos ajenos (que no nos pertenecen), no quisiéramos ocuparnos. ¿Cómo puede estar en paz mucho tiempo el que se entromete en asuntos ajenos y busca ocasiones exteriores, y tarde o nunca se recoge? Bienaventurados los sencillos, porque tendrán paz. ¿Cuál fue la causa de que muchos de los santos fueran tan perfectos y contemplativos? El haber estudiado en mortificarse del todo a todo deseo terreno; por eso pudieron con lo íntimo del corazón juntarse a Dios y ocuparse libremente en sí mismos.

Nosotros, en verdad, nos ocupamos mucho con nuestras pasiones y tenemos mucho cuidado de lo que se pasa; pocas veces también vencemos un vicio perfectamente ni nos avivamos para aprovechar un día más que otro; y por eso nos quedamos tibios y fríos.

Si estuviésemos muertos a nosotros mismos y de dentro desocupados, entonces podríamos gustar la cosa divina y experimentar algo en la contemplación celestial.

El mayor impedimento, y el todo, es que no estamos libres de nuestras inclinaciones y deseos, ni trabajamos para entrar por el camino perfecto de los santo. Y también, cuando alguna adversidad se nos afrece, muy pronto decaemos y nos volvemos a las consolaciones humanas.

Si nos esforzásemos en la batalla a estar como fuertes varones, ciertamente experimentaríamos la ayude del Señor sobre nosotros. Porque está dispuesto a socorrer a los que pelean y esperan de su gracia. El nos procura ocasiones de pelear para que alcancemos la victoria.

Si solamenta en las observaciones de fuera ponemos el aprovechamiento de la religión, presto se acabará nuestra devoción. Mas pongamos la segur a la raíz, para que, libre de pasiones, poseamos nuestras almas pacíficas.

Si cada año desarraigásemos un vicio, presto seríamos perfectos. Mas al contrario lo experimentamos, que nos hallamos más faltos después de muchos años que al comenzar. Nuestro fervor y aprovechamiento debe crecer cada día; mas ahora en mucho se estima perseverar en alguna parte de nuestro primer fervor. Si al principio pusiéramos alguna resistencia, podríamos hacer después las cosas con facilidad y gozo.

Grave cosa es dejar la costumbre. pero más es ir en contra de la propia voluntad. Mas si no vences las cosas pequeñas y livianas, ¿cómo vencerás las dificultosas?

Resiste en los principios a tu inclinación y deja la mala costumbre, para que no te lleve poco a poco a mayor dificultad.

¡Oh, si mirases cuánta paz a ti y cuánta alegría darías a los otros rigiéndote bien! Yo creo que serías más solícito en el aprovechamieto espiritual.

IMITACIÓN DE CRISTO (I, XI)

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