CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

COMO SE LAS REBUSCAN PARA TRATAR
DE EXPLICAR LO INEXPLICABLE


Los enceguecidos católicos que mo quieren aceptar que desde la muerte de S. S. Pío XII la Sede está VACANTE, por todos los medios tratan de encontrar explicaciones a los desastres que ven en la igleisa conciliar, que con el advenimiento de Bergoglio se han hecho patentes, y tratan de inventar soluciones a medida. Una de ellas, es argumentar que la renuncia de Ratzinger no fue válida y que él sigue siendo el verdadero papa. ¡Como si éste no fuera también un HEREJE de siete suelas!


Ambos sirven fielmente a los mismos designios
Ambos sirven fielmente a los mismos amos.

Las discusiones entre destacados canonistas italianos y vaticanos en lo que se refiere a la invalidez de la renuncia del Benedicto XVI, son agudas y encendidas. Antonio Socci,  autor de “El cuarto secreto de Fátima” acaba de publicar un libro Non é Francesco (“No es Francisco” ) en el que se hace eco de los que sostienen la invalidez de la renuncia. En otras palabras, Socci sostiene que Benedicto XVI sigue siendo el Papa, y que, en consecuencia, Francisco no lo es.

Se une a las filas de los que sostienen que la renuncia fue inválida argumentando que, si bien Ratzinger anunció que dejaba el “papado” libremente por no tener ya las fuerzas para enfrentar graves problemas de la Iglesia, su decisión no fue del todo libre, pues estuvo constreñida por dos amenazas: de muerte y de cisma. Esas coacciones, que vinieron a conocerse posteriormente, habrían hecho el acto de la renuncia jurídicamente nulo por inexistencia, dado que la presión moral a que habría sido  sometido invalida ese acto.

El grupo de canonistas que sostiene la invalidez de la renuncia tienen hoy al menos tres elementos a su favor.

Primero, la publicación de L´Avennire, el periódico de los obispos italianos que, en su gaceta del 7 de enero de 2015 reveló que Benedicto XVI fue objeto de una traición y de una conjura, mediante las cuales lo coaccionaron a dimitir. En la página 2 del periódico, sección editorial a cargo del director Marco Tarquinio, se lee: "hubo ambientes que por motivos de poder y hostigamiento, traicionaron y complotaron para eliminar al "Papa" Ratzinger, y lo obligaron a renunciar".

Segundo, la revelación del sacerdote jesuita Arnaldo Zenteno en el número 3 de su "Informe" sobre la sucesión, en donde afirma que, cuando el recién electo Francisco fue a Castel Gandolfo para visitar a Benedicto XVI, éste último le confió, en el almuerzo, cómo una de las causas que más influyeron en su renuncia fue constatar las amenazas que recibió, "pues ya se había tomado la decisión de matarlo".

Tercero, la amenaza de cisma por la que un grupo de cardenales, sobre todo alemanes, le hicieron saber que tenían una lista con firmas de sacerdotes, religiosos, obispos y cardenales modernistas prontos a constituir una nueva Iglesia separa de Roma si él no aceptaba sus exigencias.

Esas dos amenazas, de muerte y de cisma, hacen que la resolución de Benedicto XVI esté viciada in radice ("desde su raíz", no subsanable), ya que la violencia moral a la que fue sometido anula canónicamente la validez del acto de la renuncia.

Pero hay todavía una prueba más contundente que las tres anteriores, y es el discurso de despedida que el mismo Papa Ratzinger pronunció ante la curia romana el 27 de febrero, un día antes de tomar el helicóptero para retirarse temporalmente a Castel Gandolfo.

En esa alocución se refirió a la invitación que recibió de Dios cuando fue electo Papa el 19 de abril de 2005. En esa ocasión dijo (párrafo 23) que la vocación que recibió de Cristo es ad vitam (para toda la vida) y que, por ello, nunca podrá renunciar a ella (como siempre lo entendieron todos los Papas en la historia de la Iglesia): "El siempre es también un para siempre, no hay más un retorno a lo privado".

En cuanto al libro de Socci, su son las dos partes siguientes: la que muestra que Benedicto XVI sigue siendo "papa", y la que muestra que la elección de Bergoglio habría sido invalida e insanable.

A) Vayamos a la primera: Benedicto XVI es Papa. El autor basa su afirmación en dos fuentes documentales: simbólicas y jurídicas. Aquí, simplemente, enumeraré los detalles más importantes.

1) Todos sabemos que lo simbólico dentro de la Iglesia es fundamental, y mucho más lo es si esos símbolos provienen de una persona con la fineza e inteligencia de Ratzinger. Y lo símbolos de su renuncia y posterior permanencia en el Vaticano son muchos e inexplicables para canonistas e historiadores. Por su propia voluntad, conservó el nombre de Benedicto XVI, el tratamiento de Su Santidad y el título de Romano Pontífice. Siguió vistiendo la sotana blanca, no quiso cambiar su escudo heráldico eliminando las insignias pontificias que aparecen en él y sigue viviendo en los recintos del Vaticano. Socci analiza en su escrito cada uno de estos hechos y muestra la importancia que tales símbolos poseen. Solamente acoto lo siguiente: cuando se le pregunta en un reportaje a Mons. Gänswein el por qué de todo esto, responde: “Porque corresponde a la realidad”. Más claro, agua.

2) Para quienes somos más racionales, o racionalistas, el argumento jurídico puede ser de mayor peso. El autor se base en el estudio que realizó el canonista y teólogo Stefano Violi sobre el texto de la renuncia del papa Benedicto y de una de sus declaraciones posteriores. Luego de un análisis fino y detallado, recurriendo a cuestiones de derecho, de teología y de historia, concluye que “Benedicto XVI declara renunciar al ministerium. No al Papado, según la norma de Bonifacio VIII, no al munus según lo expresado en el canon 332-2, sino al ministerium o, como especificará en su última audiencia, al ‘ejercicio activo del ministerio’. (…) Objeto de la renuncia irrevocable es la executio muneris mediante la acción y la palabra y no el munus que le fue confiado de una vez para siempre” (p. 89).

A mi entender, los argumentos son conclusivos: Benedicto XVI sigue siendo el "legítimo" Romano Pontífice, aunque sin el ejercicio activo del ministerio petrino. Y esto conduce a una conclusión inmediata: la Iglesia tiene dos "Papas".

Y aquí aparece el otro tema, mucho más preocupante.

B) La elección de Francisco habría sido nula e inválida. Reconozco que cuando leí por primera vez esta hipótesis no me pareció más que un wishful thinking, o pensamiento ilusiorio de cazadores de confabulaciones. Pero no es el caso de Socci, para quien la nulidad vendría por un error o descuido en el procedimiento del conteo y escrutinio de los votos, lo cual que está perfectamente reglado, hasta el más mínimo detalle, por la constitución Universi Dominici Gregis.

Conclusión 2: Si aceptamos que la votación del 13 de mayo de 2013 fue nula y Bergoglio, consecuentemente, no es Papa, esto genera una situación que explica, al menos, dos hechos:

1. El desconcierto cada vez mayor de gran número de fieles de todo el orbe católico frente a lo que está sucediendo en la Iglesia en los últimos tiempos, y que se origina porque no se entiende que un papa pueda decir y hacer lo que dice y hace Bergoglio. Pues bien, el tal hace y dice esas barbaridades porque no es papa y, por tanto, no tiene la asistencia asegurada por Cristo al sucesor de Pedro.

2. Se entenderían de un modo bastante claro –o más bien, clarísimo- el Tercer Secreto de Fátima, en el que sor Lucía ve a un “obispo vestido de blanco” y, poco después, al Santo Padre que es perseguido y asesinado. Es decir, el obispo vestido de blanco no es el Santo Padre. Y las visiones de la beata Ana Catlina Emmerich que en numerosas ocasiones habla de la Iglesia con dos Papas.

Insisto en lo que dije más arriba. Es un libro inquietante, y por una sencilla razón: si se aceptan sus argumentos, nadie puede permanecer como está; debe tomar una decisión, y no es una decisión fácil.

Fuente: Internet

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FALSA IGLESIA