CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

CRISTO REY, SALVADOR DEL MUNDO


Salvador del mundo

La celebración de esta fiesta, que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que el deber de adorar públicamente y obedecer a Jesucristo no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y gobernantes. (Quas Primas)


Al celebrarse la fiesta de Cristo Rey el último domingo de octubre, hacia el final del ciclo litúrgico y justamente en vísperas de la fiesta de Todos los santos, se presenta esta solemnidad como el coronamiento de todos los misterios de Cristo y como la anticipación, en el tiempo, de la realeza eterna que ejerce sobre todos los elegidos en la gloria del cielo. La gran realidad el cristianismo es Cristo resucitado reinando con todo el esplendor de su victoria en medio de los elegidos, que son su conquista. Pío XI, al instituir la fiesta, señalpo la oportunidad de la fecha de su celebración con estas palabras: “Nos pareció también muy oportuna esta celebración en el último domingo del mes de octubre, en el cual se cierra casi el año litúrgico, pues así sucederá que los misterios de la vida de Cristo conmemorados en el curso del año, terminen y reciban coronamiento de esta solemnidad de Cristo Rey; y antes de celebrar la gloria de todos los santos, se celebrará y se exaltará la de aquel que triunfa en todos los santos y elegidos.” (Encíclica Quas primas).

El Papa ordenó "que en ese día se renueve todos los años la consagración de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, con la misma fórmula que nuestro predecesor, de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente".

La fórmula para la consagración escrita y mandada también por San Pío X, ha sido completamente olvidada, seguramente a causa del del falso ecumenismo que practica la secta conciliar y para no herir la susceptibilidad de los "hermanos separados", sobre todo la de los "hermanos mayores", ya que dicha oración dice: "Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron"

En la secta conciliar, enseñan que Jesucristo debe reinar sólo a nivel de nuestro interior, o con palabras del padre Cantalamessa, debe reinar en nuestra alma y no en el ámbito de la política. Y lo explica así este osadísimo fraile:

Bueno es resaltar algunos párrafos de la Encíclica Quas Primas de Pío XII

"Y si ahora mandamos que Cristo Rey sea honrado por todos los católicos del mundo, con ello proveeremos también a las necesidades de los tiempos presentes, y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona a la humana sociedad. Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis, venerables hermanos, que tal impiedad no maduró en un solo día, sino que se incubaba desde mucho antes en las entrañas de la sociedad. Se comenzó por negar el imperio de Cristo sobre todas las gentes; se negó a la Iglesia el derecho, fundado en el derecho del mismo Cristo, de enseñar al género humano, esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad. Después, poco a poco, la religión cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios."

“Sería un error grueso rechazar a Cristo Hombre la soberanía sobre las cosas temporales, cualesquiera que sean: tiene del Padre sobre las criaturas un derecho absoluto, permitiéndole disponer de él voluntariamente”

“Es Nuestra resolución proveer a las necesidades del tiempo presente, de aportar un remedio eficaz a la peste que corrompió a la sociedad humana. Lo hacemos prescribiendo al universo católico el culto de Cristo Rey. La peste de nuestro tiempo es el laicismo, con sus errores y sus empresas criminales."

Una fiesta celebrada cada año en todo el pueblo en honor de Cristo Rey será soberanamente eficaz para incriminar y reparar de alguna manera esta apostasía pública tan desastrosa para la sociedad, que generó el laicismo.”

Ut adveniat Regnum tuum, adveniat Regnum Mariae
¡A fin de que venga tu Reino, que venga el Reino de María!

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY