CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

TESTIMONIOS SOBRE EL ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES DE BARILOCHE


A concinuación, transcribimos parte de los testimonios de algunas valientes que asistieron al Encuentro Nacional de Mujeres que este año se llevó a cabo en la ciudad de Bariloche. A través de los mismos, podemos constatar la falta de apoyo que recibioeron de parte de la secta conciliar. Esta es una constante que se reproduce todos los años. Podemos ver claramente las artimañas del "obispo": convocar a una "misa" a las 7 de la tarde, para impedir el enfrentamiento con las hordas blasfemas, demorar el final de tal "misa", tildar de "patoteros" a los que quieren defender la Verdad, no permitir que los colegios "católicos" colaboren dando alojamiento, etc. Fue minúsculo el número de personas de Bariloche que prestó ayuda, y éstos no sólo no recibieron apoyo de nadie, sino que por el contrario, soportaron trabas y dificultades de todo tipo. Esas 6 o 7 señoras , de las que habla Beatriz Reyes Oribe de Castaño, ¿a quién respondían? ¿qué actuación tuvieron? Se nos ocurre que fueron enviadas por la secta conciliar, con la consigna de no "confrontar".


EL TESTIMONIO DE GEORGINA

En el Encuentro Nacional de Mujeres de Bariloche 2011, la violencia verbal y desprecio por nuestra defensa a la vida existió. Ninguna fue expulsada de los talleres, como tampoco agredida físicamente en las escuelas.

Los grupos participantes como LAS ROJAS (todas de izquierda y anarquistas en algunos casos), Pan y Rosas (color lila), Partido Obrero que se identifica con naranja en nuestro taller llevaban verde (color de las abortistas).

Paso a contar lo ocurrido en nuestro taller: la coordinadora era asesora de una diputada de Izquierda Unida o M.S.T., una mujer muy preparada, Psicóloga Social, estaba muy interesada en que no nos agredieran, y a pesar de ser abortista, se ponía muy nerviosa cuando el ambiente "calmo", en especial con las lilas, subía la tensión al escuchar nuestras exposiciones, pero finalmente abandonaron voluntariamente el taller.

Estaba presente un movimiento de mujeres pertenecientes a movimientos barriales de Villas muy humildes de la ciudad de Rosario, estas expresaron su confusión en cuanto al aborto, todas con vivencias muy crudas pero que criaron igualmente a sus hijos. Ellas fueron ofendidas por Pan y Rosas, al plantear que ante el nacimiento de un bebé, entre que viva en una villa y matarlo, era preferible lo segundo, esto provocó las lágrimas en silencio de muchas de ellas, y fue allí donde pedí hablar (y aunque la coordinadora no me daba la palabra diciendo siempre “luego”) las defendí, y acusé de discriminar a Pan y Rosas. Las puse como ejemplo de vida que a pesar de encontrarse en situaciones límites todas criaron a sus hijos y hoy nietos (en su mayoría 5 o 7 hijos). Esto sirvió para que todo este grupo confundido de tropa, llevado por la izquierda, se pusiera de nuestro lado con un aplauso, a tal punto que expresaron su postura a favor de la vida, y cuando salimos del taller me dieron un abrazo dejando su celular, ya que les interesaba lo que nosotras defendíamos. Realmente fue allí donde vi la obra de Dios, en el comienzo de conversión de sus almas y en el retiro del taller, muy enojadas, del grupo Pan y Rosas, sin agredirnos a pesar del odio reflejado en sus caras. De más está decir que en la marcha el grupo de las villas no participó, como tampoco lo hizo el domingo por la tarde en el taller, sólo una dijo que su postura ya había sido expresada.

Puntualmente las que agredieron la Catedral fueron Pan y Rosas, Partido Obrero, M.S.T, y ese grupo de unión de partidos de izquierda resurgiendo en los centros de estudiantes.

FUI AL ENCUENTRO DE MUJERES EN BARILOCHE.

María

Fui al encuentro de mujeres en Bariloche. El obispo celebró la misa a las 19hs, hora en que estaba programada la marcha de las "autoconvocadas". Algunos hombres, la mayoría jóvenes, mientras se celebraba la misa estaban afuera de la catedral cuidándonos por si llegaban ellas, (todos los católicos que fuimos a Bariloche ya habíamos tenido misa a la mañana temprano, y por esa misma razón algunos llegamos tarde a la misa de las 19hs).

Antes que termine la misa se escucha que están llegando las mujeres del "movimiento lindísimo". Los hombres que estaban ubicados afuera empiezan a recitar Avemarías. Un señor viejito alto, algo pálido, nos cierra las puertas de la catedral. La misa aún no terminaba. Me acerco a él para pedirle que abra las puertas que me dejara salir porque ya estaban "aquellas" ahí afuera, y había pocos hombres cuidando. Este señor viejito me dice que no, que él cuida de nosotras, y en definitiva obedece órdenes del obispo para cerrar las puertas y no dejarnos salir, y que esto es para cuidarnos. Le agradezco, le explico que soy mayor de edad, y que me cuido sola, y que me abra la puerta porque quiero salir. No me deja salir. Las avemarías que recitaban los hombres se escuchaban más fuertes. Entonces este señor viejito me dice: mirá como provocan estos patoteros, mirá como rezan estos; las están provocando! (a las mujeres del "movimiento lindísimo").

A los pocos minutos se agrupó más gente en el atrio para exigirle a este buen sr que abriera la puerta, él decía que no la iba a abrir. Mientras tanto la misa no terminaba, y eso que antes que cerraran las puertas solo faltaba la bendición final. En definitiva: un sr exigió que abriera la puerta porque sino lo iba a denunciar por secuestro y/o privación ilegítima de la libertad. Yo le pregunto a una barilochense quien era el que nos estaba cerrando la puerta, y me dijo que era el párroco. Logramos salir muchos pero otros quedaron adentro de la catedral, porque les volvieron a cerrar las puertas. Mientras salíamos, nos dicen: ustedes son una patoteras que vienen a provocar. Estuvimos afuera aproximadamente 1 hora 40 minutos recitando Avemarías

¿Recitar avemarías es patotear? ¿Es provocar?, en tal caso el Avemaría las enardecía a éstas que parecían demonios furiosos. Nos cuidaban 6 policías (una era mujer). Finalizando llegaron unos 8 policías mas (de infantería me dijeron) y las "niñas bonitas" que eran poquitas (unas 2000) se dispersaron. Nosotros, los católicos, contando mujeres, hombres y niños éramos 270 personas. De Bariloche y alrededores no se llegaron a juntar más de 30 católicos.

Me contaron que el obispo dijo en la homilía que "debemos ser tolerantes con las personas que nosotros creemos que están equivocadas".

Sólo 7 matrimonios prepararon nuestra llegada en Bariloche (albergue y comida para 270 personas). Perdieron tiempo, dinero, y salud, porque ellos 7 estuvieron muy solos. Nadie les dio apoyo. Al contrario, los llenaron de trabas y dificultades, para que no nos recibieran.

Agradecimiento a estos 7 matrimonios, y al cura de Santo Cristo.

TESTIMONIO DESDE TUCUMÁN

Mara Mockevich de Argüello

Cuento un poco del E.N.M.

Manejamos entre 3 los 2100km que nos separan de Bariloche, lugar precioso que por las cenizas volcánicas (que siguen cayendo) está teñido de gris.

En total hemos participado de los talleres unas 250 mujeres de todo el país, nos acompañaron unos 80 hombres cuidadosos, valientes y prudentes.

Unos cuantos matrimonios locales con el apoyo sólo del párroco, nos prepararon el "bunker" donde escucharíamos Misa diaria y recibiríamos desayunos, almuerzos, tés y comidas, además de contención y organización, en la Parroquia Santo Cristo.

Unas 45 mujeres (jovencitas la mayoría) nos avocamos a los talleres de aborto.

Por una cuestión de seguridad y estrategia, hemos ocupado 4 de los 6 talleres de aborto. En esos talleres van las más pesadas de las feministas, y, como "se meten" unas 55 en cada taller, no podíamos ir menos de 10 a c/u.

Yo me camuflé muy bien, entonces, por mi aspecto y mi actitud, me infiltré entre ellas y me creyeron una más. Fui secretaria de mi taller (el nº 6), eso quiere decir que escribí todo lo que decía cada una de las mujeres participantes, en su turno.

El sábado se desarrolló con una cierta normalidad, pero no con paz, ya que cada vez que una pro vida abría la boca, ellas saltaban de sus lugares para gritar: "¡¡¡acá hay otra Iglesia!!!" y comenzaban en el acto con el conocido cantito: "Iglesia, basura, vos sos la dictadura", pero sólo en eso consistía la agresión, no pasó a mayores gracias a Dios.

Las feministas están como "poseídas", se enojan mucho con la palabra "respeto a la vida", gritan alaridos con la imagen del aborto o de bebés abortados, hablan todo el tiempo de su libertad, de hacer lo que quieran, con quien quieran y cuando quieran, y que con (cuidarse) con preservativo son muy felices, porque no corren así ningún riesgo de "clavarse" con un embarazo no deseado y tener que recurrir a la "gran solución del aborto".

Algunas ven al aborto gratuito como la solución cuando otros "métodos anticonceptivos" han fallado; otras no, sostienen que no se harían un aborto, pero quieren que toda mujer pobre tenga acceso a un “aborto saludable e higiénico". Hay de todo, pero ninguna jamás reconoce que en el aborto muere siempre una persona.

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El último día de los talleres, que fue el domingo a la tarde, me tocaba ya desenmascararme e intervenir con mucha firmeza (el Espíritu Santo me mandó fortaleza extra para la misión) e imponerme, y casi obligar a la coordinadora de mi taller que escribiera sí o sí en las conclusiones, que había un grupo de mujeres que respetan el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural; que nadie puede privar a otro de su derecho a nacer, y menos, su madre; que el Estado nos debe políticas de protección a la mujer embarazada en riesgo de aborto; que denunciamos la intolerancia con las que no opinan igual que la mayoría abortista; que invitamos a una marcha por el derecho a la vida por nacer el 1º de Noviembre en la Plaza de los dos Congresos (eso nunca se vio: en un taller de aborto invitar en las conclusiones a una marcha pro vida, ja ja); y que si no quieren que participemos del encuentro (al que tenemos derecho por que es de mujeres argentinas, y todas éramos mujeres argentinas) le cambien el nombre y lo llamen "Encuentro Nacional de Mujeres abortistas o Anticatólicas" y ahí si que le librarían de nuestra participación futura.

Con el tema de la marcha que hacen el domingo al atardecer, se fueron derecho con todo a la Catedral. Justo había Misa de 19hs, y el Obispo de Bariloche, que la oficiaba, dio la orden de encerrar a toda la gente que salía de Misa dentro de la Capilla -con candado- para evitar confrontaciones y provocaciones.

Por supuesto que no obedecimos y con firmeza obligamos al ocasional portero a abrirnos la puerta a quienes habíamos viajado expresamente a defender su Catedral. Salimos justo a tiempo! allí estaban unas tres mil mujeres gritando obscenidades y cantando contra la Iglesia y la Vida, con sus enormes banderas y carteles.

Cantaron durante una hora y media, y hacía un frío... que parecían ni sentir.

Como cada año, nosotros nos paramos sobre las escalinatas a rezar un Ave María tras otro, protegiendo la Casa del Señor, y todo salió bien, ya que pintaron toda la ciudad pero a la Catedral casi ni la rociaron, sólo un rinconcito fue escrito con frases abortistas.

Les cuento que es cierto eso que las feministas afirman, que ninguna mujer es la misma después de un encuentro. Claro que no somos las mismas, hemos enfrentado el desafío de defender la vida en medio de violencia verbal, y a veces física, hemos conocido el mal de cerca, nos hemos unido hasta con mujeres de la otra punta del país, teniendo como única causa común la defensa de la vida por nacer.

TESTIMONIO SOBRE ENM DESDE BUENOS AIRES

Luli Braconi

Desde principio de año, mamá nos planteó la idea de ir a las “autoconvocados”. A muchas nos interesó, y nos empezamos a formar. Vino a ayudarnos Sol Olmedo, que ya había ido bastantes veces al encuentro de mujeres, Lolo, que nos dio una charla de la naturaleza de la mujer, y nosotras mismas investigamos con mamá, de cómo es que teníamos que hacer y a qué íbamos.

Ir a las autoconvocados era todo un desafío, nos íbamos a meter en un ambiente que nosotras hasta ese momento no conocíamos, íbamos a escuchar cosas que van en contra de toda naturaleza humana, iba a ser muy difícil, pero valía la pena ir, porque si alguna de esas mujeres realmente estaba buscando la verdad y luchando por los verdaderos derechos de la mujer, era necesario que como cristiana y mujer le hiciéramos conocer otra realidad que ellas no conocen, siteníamos la más mínima oportunidad de poder decir lo que pensábamos, valía la pena.

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Esta experiencia no nos la olvidamos más, es verdad que escuché cosas que yo por lo menos no estaba preparada para escuchar, pero también me mostraron totalmente una realidad que yo no conocía: cómo la mujer de otra clase social sufre mucho más que todas nosotras, y que nosotros en muchos casos somos responsables de que estas personas vivan así. Fui con ganas de defender la vida, de luchar por todos esos bebitos que son abortados, y me di cuenta que para que el aborto se acabe, hay que ver primero dónde quedó la dignidad de la madre de ese bebe. ¿Cómo una mamá puede valorar la vida que tiene adentro, si ni siquiera valora la suya?, ¿cómo puede darse cuenta de que adentro suyo hay otra vida, si no se reconoce a ella como lo que es, una mujer?

Parte de la responsabilidad es nuestra, pero también ellas, si realmente buscan la solución a esa opresión, desigualdad, y falta de respeto hacia su persona (muchas veces siendo ellas totalmente responsable de la calidad de vida que llevan), la podrían encontrar. Muchas se quedan con el discurso que les enseñaron y realmente no profundizan. Muchas no saben escuchar, y dicen estar luchando por la igualdad de todas las mujeres, critican a la Iglesia como “fascista”, se apoyan en argumentos que ni ellas se los creen, hablan de respeto, de dignidad, y no son capaces de escuchar algo que va en contra de su ideología. Con estas actitudes de no soportar que alguna refute o desmienta su postura e ideología, se les fue (no a todas las que estaban) toda autoridad sobre los temas que estábamos tratando.

Nuestra ida sirvió, en lo personal, muchísimo, y para las mujeres que fueron, espero que la que haya ido con ganas de escuchar algo distinto, le haya servido por lo menos para quedarse pensando que hay gente que piensa diferente. Pero si en lo humano no sirvió, las conclusiones de nuestro taller fueron buenísimas, toda la postura de las feministas abortistas salió, pero la nuestra también. Al congreso no llega solo lo de las feministas, sino que también llega que hay un grupo de mujeres que piensa diferente, que está a favor de la vida, y que quiere que la Argentina siga teniendo los valores cristianos.

TESTIMONIO DE MACA
(María Magdalena D'Angelo Rodríguez de Curutchet)

Hola, mi nombre es Maca, estuve en Bariloche, participando del 26° Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en esa ciudad del 8 al 10 de octubre de 2011.

A nosotras, las mujeres católicas, se nos reclama en los talleres que ellas (las mujeres abortistas) no van a los encuentros católicos a dar su opinión, pero nosotras somos mujeres igual que ellas y queremos expresar nuestra opinión, si no quieren que vayamos que pongan “Encuentro Nacional de mujeres abortistas” y nosotras no vamos a ir, porque realmente no somos abortistas.

Lo que les digo les dará la pauta de que estas mujeres no buscan un espacio para debatir buscando la verdad, sino que quieren imponer su ideología y la única manera que tienen es haciendo creer a la gente que esto que ellas defienden es la opinión de todas las mujeres argentinas.

El Encuentro reúne mujeres de toda la Argentina. Cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas y también del Gobierno Nacional. Funciona por Talleres (hay 53 propuestos) que al llegar a 40 participantes se tiene que dividir en otro taller. Los temas: desde mujer y lesbianismo, mujer e identidad, mujer y género, a mujeres mayores, niñas y adolescentes, mujeres, sostén de familia, pasando por mujer y trabajo, fábricas tomadas, etc. y etc.

Durante el sábado a la tarde y el domingo a la mañana, con la presidencia de una coordinadora y con dos secretarias que anotan todo lo que se dice, los talleres sesionan y cada una tiene derecho a pedir la palabra y hablar durante 3 minutos o el tiempo que se haya acordado al comenzar. Los problemas empiezan cuando la que habla no tiene el discurso “oficial” del Encuentro.

Este año participé del taller “Mujer e identidad”. Me ofrecí como secretaria y me aceptaron. Todo el sábado copié con mucha paciencia todo lo que decían y no pude hablar nada.

Les cuento un poco lo que decían, el principio es que ser mujer es algo que se construye, que cada una puede “deconstruir” los mandatos socialmente impuestos y construirse siguiendo sus gustos y apetencias. Que no hay nada dado, empezando por la maternidad que es una imposición patriarcal y para eso es necesario el aborto como control de la natalidad, por si fallan los medios anticonceptivos para no llegar a ser madres. Otra cosa a la que le dan mucha importancia es al lenguaje como herramienta de lucha, proponen cosas que nos parecen pavadas, como cambiar la palabra aborto (“que tiene un significado cultural muy fuerte en Argentina” por «Interrupción Voluntaria del Embarazo») o buscar palabras alternativas y cargarlas de significados que no tienen, para poder de a poco cambiar la manera de pensar de la gente.

El problema empieza cuando alguien les quiere decir algo diferente de lo que ellas opinan. El domingo a la mañana, les empecé a contar de las conclusiones a las que ha llegado el Dr Albino, especialista en desnutrición infantil, sobre la importancia que tiene la conducta sexual desordenada, la falta de maternidad, la falta de identidad femenina, en los trastorno de la nutrición de los niños. Se levantaron como leche hervida, me acusaban de mujer católica, hasta me dijeron que “yo era la Iglesia Católica”, que mis estadísticas eran falsas... que venía a imponerles la maternidad. Tanto me atacaban que dos mujeres jujeñas, una madre con su hija de 23 ó 24 años, me empezaron a defender. Quiero, aparte, destacar que del lado católico sólo estábamos dos chicas de 18 años que viven en un Hogar de Jóvenes de las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará y que, con mucho valor, una les dijo que había un solo género y dos sexos y las dos me apoyaban cuando las demás me atacaban, lo cual supone mucho valor, porque en ese momento parece que te están por matar.

Por fin el domingo a la tarde llegamos a las conclusiones, las dejé divagar, estaban muy complicadas porque querían poner que la mujer era un “sujeto de lucha” pero lo querían poner en femenino y “sujeta” les sonaba a “atada”, era muy gracioso si no fuera tan triste. Al final les pedí delicadamente que incluyeran que había otra opinión que pensaba que la mujer era madre, aunque no tuviera físicamente un hijo y que era un ser para darse a los demás y que en eso consistía su felicidad. Las pobres se ve que estaban vencidas y lo pusieron sin rechistar. Y, pese a sus propios reparos, pusieron nomás que “la mujer era una sujeta de lucha (¡hasta tanto llega su desvarío!).

Después venía la Marcha. Según nos habían dicho el recorrido era por otro lado y no pasaba frente a la Catedral, pero como las conocemos nos fuimos igual hacia allá. Además, algunas de las mujeres católicas habían presenciado una pelea entre dos facciones (las Rojas y las Verdes), una de las cuales, la primera, sostenía que debía pasarse por la Catedral y pintarla, que para eso habían venido.

Estaba celebrando Misa el Obispo y si uno lo escuchaba parecía que habíamos venida a participar de un Encuentro enriquecedor para las mujeres, donde se debaten ideas. Yo no sé si realmente el Obispo lo cree, pero tengo que decir que por lo menos se tiene que informar mejor. Para meterse allí y expresar una idea distinta de las que ellas tienen hay que estar dispuesta al martirio. Aunque de hecho este no se concrete por ahora, nosotras sabemos que en cualquier momento “somos malas, podemos ser peor” se puede ir de las manos y matar o lastimar seriamente a alguien. De hecho, en la defensa de la Catedral nos tiraron con piedras bastante grandes. Nos tuvieron tres horas, gritando en contra de la Iglesia, mientras nosotros rezábamos el Rosario y nos moríamos de frío; algo pintaron porque éramos solo 270 católicos y algunos policías, pintaron unas blasfemias horrorosas, para mostrarnos qué democráticas que son.

Algunas reflexiones: la batalla cultural la tienen ganada, el idioma que ellas usan y que quieren imponer es de uso corriente en nuestras Universidades, hasta en las católicas. Hay que pensar muy bien el camino para revertir esto. También para destacar algunas miserias de nuestro lado, solo 15 personas y un solo sacerdote colaboraron en la recepción de las mujeres católicas que venían de otras provincias. A ellos muchas gracias, realmente no se notó que fueran tan pocos, todo salió muy bien, pero hubiese ayudado la presencia de católicas barilochenses en los talleres, de eso, no hubo nada. También el Obispo prohibió a los sacerdotes que nos acompañaron (que hace muchos años que nos apoyan) que nos celebraran Misa (...), le agradecemos al P. Hugo, párroco de la parroquia del Santo Cristo, que fue recargado en sus ya numerosas actividades para no dejarnos sin el consuelo de la Misa.

Por fin, quisiera alentarlos a todos a conocer más profundamente la doctrina de nuestro amado Salvador y Señor Jesucristo y a practicarla con toda el alma, sabiendo que en ella está la Verdad, el Bien y la felicidad en esta tierra; que lo que estas mujeres quieren imponernos, la manipulación del lenguaje, los desbordes de la sensualidad, el orgullo y la concupiscencia, llevan a odiar toda autoridad (hasta la de Dios) y nos prometen una felicidad total practicando el libertinaje sexual, son todas contrarias a las enseñanzas de Jesucristo, que no nos impuso, sino que nos aconsejó la pobreza, la obediencia y la castidad, ya que Él que todo lo sabe, sabe que sólo por ese camino llegaremos a la perfecta felicidad y no haciéndole caso a esta nuevas “burguesas del placer” ya que ellas se manifiestan muy revolucionarias pero toda su rebeldía se les acaba si se “sienten bien”.

Una anécdota cuando estaban escribiendo las conclusiones, me quedé por allí para ver que pusieran nuestras humildes conclusiones y se me acerca una de las que más me había gritado y me pregunta

-este año vinieron pocas ¿no? Yo sabía por dónde venía pero me hice la tonta y le pregunté:

-¿de Mendoza?

-de la Iglesia, me dijo sonriendo maliciosamente y provocando las risas de las otras

-Yo no vengo de ninguna Iglesia, le dije y me contestó:

-y entonces, ¿cómo sabés tanto?

Lo cual quiere decir que si nos formamos, si lo que decimos es la Verdad, si lo decimos con caridad aunque sea en medio de la batalla, ellas lo reconocen.

Ellas nos están pidiendo un testimonio mayor, a lo mejor los Obispos, los sacerdotes no estén dispuestos a darlo pero Dios siempre usó lo débil, lo que no cuenta, para asombrar a los grandes de la tierra.

Que sean las mujeres católicas las que estén dispuestas a dar este testimonio de vida, a sacrificarnos, a hacer lo que a nadie le gusta, a buscar el último lugar, a amar sin medida, para que N. S. Jesucristo y su Santa Madre reinen en nuestra Patria.

TESTIMONIO DESDE BARILOCHE

Beatriz Reyes Oribe de Castaño

Como soy de Bariloche y parte de la recepción de las mujeres católicas que llegaron de otras provincias, quería sumar mi testimonio al de los que nos envían nuestras visitantes que participaron en el ENM.

-Las personas que llegaron y nos contactaron, venían de diversas regiones del país, se alojaron en colegios que una familia de Bariloche supo conseguir, y comieron y descansaron en el salón de la parroquia Santo Cristo.

-Además de ellos, llegaron algunas señoras (¿6 o 7?) que venían por su cuenta (¿de Buenos Aires?) o invitadas por un párroco de la localidad (hasta ahora no queda claro), pero que no se unieron a las restantes católicas ni se contactaron con nosotros. Es una lástima que no hayan sabido que había aproximadamente 300 católicos más, pero muy bueno que hayan venido a trabajar por la vida.

¿Cómo fue la recepción?

Otros que trabajaron más, podrán contar más que yo. Simplemente cuento parte de lo vivido en estos días, tan emocionantes.

Una familia de Bariloche se ocupó de conseguir los colegios donde dormirían (públicos, porque los colegios católicos les fueron negados), otros se ocuparon de presupuestos de comida, de cálculos monetarios para ver si alcanzaría el dinero para todo, otros de conseguir bebidas, hacer mapas, hubo quien puso la seña para las cabañas reservadas a las personas que no podían dormir en el suelo, etc. conseguir alojamiento para los curas que siempre acompañan a las señoras, etc; y finalmente, todos colaboramos recibiendo cada micro, alojando, cocinando, sirviendo comidas y, cuando se fueron, limpiando los colegios, incluidos los baños. No todos pusimos lo mismo, pero creo que todos pusimos lo que podíamos. Sobre todo pusimos tiempo, mucho tiempo.

Es importante destacar que tuvimos una grandísima ayuda de unas familias de Neuquén y Cipolletti; gente que uno se congratula de conocer.

-Cuento esto al sólo efecto de que se sepa que, aunque no éramos más de 7 familias de Bariloche y 3 de zonas aledañas (con algunos más que colaboraron durante los días del ENM), pudimos lograrlo. Sin ayuda oficial, con la negativa de los colegios católicos, sin ayuda pastoral -salvo la del párroco de Santo Cristo (P. Hugo), con poca plata, poco tiempo, familiares enfermos. Todo se puede si se quiere servir a Cristo. O mejor, es Él el quien obra si uno pone lo suyo.

Finalmente, quería expresar lo que siento y comparto con mi familia, y con muchas personas con las que pude hablar: un enorme agradecimiento a los católicos que vinieron a participar del ENM y a ayudarnos en la defensa de la Catedral.

Bariloche es tierra paganizada (que no pagana) por el progresismo militante desde hace mucho instalado. Compartir con nuestros visitantes fue un alivio.

¡No estamos solos! (aunque algunos nos lo quieren hacer creer...)

¡Qué Dios los bendiga a todos!

TESTIMONIO GRÁFICO:

LA MARCHA DE LAS HORDAS DEMONÍACAS