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DENUNCIAN QUE UNA RED
GRABÓ TORTURAS SEXUALES
DE NIÑOS HASTA LA MUERTE


Todo indica que el escándalo por este
caso no ha hecho más que comenzar

Bruselas/Amsterdam/Londres. Alberto Sotillo - Miércoles 9/4/1997:

El escándalo de la red de pederastas que torturaba sexualmente hasta la muerte a niño« de entre 8 y 14 años delante de cámaras de video y que luego vendían las películas en Estados Unidos por 700.000 pesetas cada una, podría no haber hecho más que comenzar Ayer un portavoz de la Policía de Holanda, país en el que se grababan estos siniestros filmes, afirmó que las revelaciones periodísticas no hacen sino entorpecer la investigación

Los niños torturados, violados y asesinados ante cámaras de vídeo por una red de pornografía infantil eran pequeños huérfanos y vagabundos del Este de Europa y el Reino Unido que fueron entregados a la organización de pederastia y pornografía por Warwick Spinks, el ciudadano británico de 31 años sospechoso de ser el principal organizador e instigador del macabro comercio, según los diarios holandés y británico que han hecho la investigación del caso junto a la cadena de Televisión del Reino Unido ITN.

Spinks era un conocido pederasta, que frecuentaba el pub de homosexuales «Blue Boy» de Amsterdam a donde se trasladó a finales de la década de los 80 «por la dura represión de la pedofilia en Gran Bretaña y por el clima de relativa tolerancia de Holanda», afirma el periódico «Volkskrant». Este sujeto recogía a sus víctimas en orfanatos y entornos frecuentados por mendigos y personas sin hogar de Munich, Dresde, Berlín, Londres y Bratislava. Se cree que al menos cinco niños con edades de entre ocho y catorce años habrían sido violados y torturados ante las cámaras en las ciudades holandesas de Amsterdam y Hoofdorf. Después, dos rufianes holandeses se encargaban de la comercialización de los vídeos pornográficos grabados mientras se martirizaba y asesinaba a los pequeños.

Los medios de Prensa que han realizado la investigación afirman conocer la dirección de la casa donde se realizaron los vídeos y el lago donde se arrojó el cuerpo de, al menos, uno de los niños.

La Policía holandesa y británica ya estaba investigando la red de pederastia, pero sólo habrían empezado a hacerlo en fecha reciente. Ahora se busca en las «videotecas de culto», las siniestras grabaciones comercializadas por los asesinos. Lo que sí parece perfilarse de día en día es la existencia en Holanda y Bélgica de redes organizadas dedicadas al secuestro, tortura y asesinato de menores para la comercialización de «snuff-movies», cintas en las que se viola y martiriza hasta la muerte a las víctimas. Una realidad que ni en una pesadilla parecería del todo creíble, se reafirma tenazmente en uno de los rincones más desarrollados y prósperos de Europa. Una noticia cuanto menos incómoda para las autoridades holandesas, que ven así como su país puede quedar incluido también en la cada día más frecuente crónica de sucesos protagonizada por la vecina Bélgica.

Mientras tanto, un portavoz policial holandés manifestó ayer que la emisión de ayer del documental «El negocio del cuerpo» en la cadena británica ITV «entorpecerá seriamente las investigaciones» en torno a esta red, que actuaba en Amsterdam y Hoofddorp. «Una importante evidencia puede ser destruida, reiteró, ya que en el caso de que los culpables vean el documental podrán deshacerse de ella». Asimismo, advirtió que el problema es que el caso no sólo tiene publicidad en Gran Bretaña, sino también en Holanda, Francia y España.

Scotland Yard, que investiga el caso desde 1993 junto con la Policía holandesa, aún no ha podido encontrar una copia de los vídeos, que según los medios informantes fueron producidos «muy restringidamente» y vendidos en Estados Unidos a un precio de cerca de setecientas mil pesetas cada uno.

Las investigaciones preliminares estarán listas en unas tres semanas y después será la Fiscalía General la que decidirá el comienzo de una investigación criminal, que incluiría la búsqueda de los cadáveres.

Testigo de los crímenes

El comienzo de las pesquisas fue posible por los datos aportados por un joven, al que se identifica con el nombre falso de «Edward», que dijo haber sido testigo de los horrendos crímenes cuando formaba parte de la red de pederastas británicos responsable de estas atrocidades.

Tras su declaración ante los periodistas, «Edward» fue interrogado por los expertos de Scotland Yard, ante cuyos agentes detalló los delitos denunciados e, incluso, identificó la casa holandesa donde se grabaron las películas.

Aunque de momento no se dispone de los vídeos ni se ha encontrado ninguno de los cadáveres de los niños, «Edward», que tiene en la actualidad 29 años, afirma que los chicos eran atados a sillas y después estrangulados, castrados o ahogados. Todo ello, evidentemente, acompañado por horrendas torturas sexuales.

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