CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

Revista Roma N° 114/115 - Septiembre de 1990
FÁTIMA: DELIBERADAMENTE ADULTERADAS ALGUNAS PALABRAS DE LA VIRGEN
Araí Daniele


¿Será en verdad cierto que a la luz de Fátima se pueden comprender mejor la historia moderna y algunos acontecimientos de la segunda guerra que hasta ahora condicionan a! mundo y a la Iglesia?

Recordaremos ahora un episodio paradigmático que concierne tanto a la ceguera política que llevó a los desastrosos acuerdos de Yalta. como a los avisos del mensaje de Fátima. Lo haremos refiriéndonos al artículo "Profezie di Guerra" (Profecías de guerra), publicado en el número de octubre de 1981 de "La Civiltá Cattolica", donde el historiador jesuita Padre Robert A. GRAHAM, S.J. (designado también para defender la acción de Pío XII durante la guerra, frente a las campañas internacionales que querían denigrarlo), documenta las consecuencias de una "ingenua" adulteración eclesiástica del mensaje de Fátima, en 1942, en plena guerra.

El Papa Pacelli, que había sido consagrado obispo precisamente el mismo 13 de mayo de 1917, día en que la Virgen apareció en Fátima por primera vez, había recibido, en diciembre de 1940, una carta de Sor Lucía en la que se renovaban los pedidos, los avisos y las promesas contenidas en el mensaje de Fátima. Convencido de su enorme importancia, trató de difundirlo para que fuese recibido por todos.

Así, en los primeros meses de 1942, el "segundo secreto" de Fátima, referente al pedido de "consagración de Ruisa" con la promesa de su conversión a la unidad católica y la paz, fue publicado, en dos libros, con el más alto patrocinio eclesial. El primero, "Madonna di Fátima", di Don Luigi MORESCO, fue impreso por la Poliglota vaticana, con una Introducción del arzobispo de Milán, el cardenal Ildefonso Schuster, quien hizo de él motivo central de una vibrante pastoral suya el 18 de abril de aquel año. El segundo, "Le Meraviglie di Fátima", del jesuíta portugués Padre Luis Gonzaga da Fonseca. del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, ampliamente alabado tuvo un gran éxito editorial.

En estas dos publicaciones, sin embargo, las palabras de la Madre de Dios habían sido DELIBERADAMENTE cambiadas. Donde se decía: "Si escucharan Mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz, de lo contrario, ésta difundirá sus errores por el mundo, suscitando guerras y persecuciones a la Iglesia", la palabra "ésta" (Rusia), después de "de lo contrario", fue sustituida por la vaga expresión "una propaganda impía", atribuible no específicamente al flagelo del ateísmo y comunismo soviéticos, sino igualmente al nazismo alemán. Además, donde la Virgen pedía la "consagración de Rusia", el nombre de esta nación fue sustitiudo por "el mundo".

Las "manipulaciones" del texto auténtico del "segundo secreto"

En su discurso a los católicos portugueses, Pío XII no hizo alusión a las revelaciones de la Santísima Virgen de Fátima, ni con una ceremonia en San Pedro consagró "Rusia" a María Inmaculada. Esto tuvo lugar sólo después de la guerra, el 7 de julio de 1952, con la encíclica "Sacro vergente anno". De cualquier manera, era inevitable que los milagros de Fátima, el "segundo secreto" y la "Consagración al Corazón Inmaculado de María" fuesen vistos en todas partes como ligados entre sí, tanto en Italia como en el resto de Europa.

En Alemania, los observadores y la policía nazi, siempre recelosa ante todo movimiento del Papa, vio en la "Consagración" un peligro para el frente interno alemán. Sus jefes observaban con creciente irritación cómo se repetía la "Consagración al Corazón Inmaculado de María", en Italia, en Francia, en Holanda, en Bélgica e incluso en la propia Alemania. Para ellos, esto tenía un significado "anti-Eje" cada vez más claro[1].

Es decir: desde comienzos de 1943, la "Consagración al Corazón Inmaculado de María" y el tema de la "conversión de Rusia" asumieron una connotación con carácter predominantemente filoaliado, anti-Eje.

Especialmente en Inglaterra, por parte del cardenal Hinsley, arzobispo de Westminster, las palabras del Papa fueron explicadas e interpretadas para los fines de la propaganda aliada. En su Pastoral de Cuaresma de marzo de 1943, el cardenal escribía: "El Santo Padre alude inequívocamente a Rusia, cuyo pueblo está ahora defendiendo heroicamente su patria y sus hogares domésticos ante el invasor..."

También en Francia, el gesto de Pío XII fue mal interpretado. L. Delébeque, editorialista de "L'Action Francaise", comentaba el 18 de febrero de 1943 una carta de una lectora que refería "rumores" sobre las "revelaciones" de Fátima transmitidas a Pío XII, según las cuales los éxitos rusos habían de atribuirse a la Santísima Virgen, que estaba por convertir a Rusia. Esta última invadiría luego Europa con sus cruzados católicos para restablecer allí el orden y la religión.

¡Increíble! Si eso hubiese sido así, ¡ya no habría existido más el peligro comunista! Fue por consiguiente sensata la respuesta que dio "La Semaine Catholique", el Boletín diocesano de Friburgo (Suiza), recordando que desde 1930 Pío XI había ordenado que se recitasen oraciones, al final de la Misa, "por Rusia". Y si se hacían esas oraciones por Rusia, ¡era por su conversión!

Fátima fue, por consiguiente, una suerte inesperada para la propaganda aliada y una espina, en cambio, en el flanco del nazismo, que pretendía alzarse contra una amenaza mortal para Europa: el bolchevismo. Por ello, la propaganda aliada explotó a fondo este tema religioso, bastante apto para llegar a la conciencia de muchos. Pero los "aliados" deben también agradecer a los primeros divulgadores del "segundo secreto" de Fátima por haber "alterado'' el texto, de forma de volverlo particularmente apto para sus fines.

Esta "manipulación" se convirtió en la postguerra en un argumento polémico entre  estudiosos  eclesiásticos  que descubrieron  que  las palabras atribuidas a la Virgen María habían sido cambiadas de modo sig-|lifignificativo. En efecto, según el texto primitivo, publicado sólo más tarde, la Virgen había declarado que deseaba que "Rusia" fuese consagrada a su Corazón Inmaculado. En el texto de 1942, en cambio, encontramos "el mundo". Además,  según el texto primitivo,  después  de  "Rusia se convertirá", la Virgen dijo estas palabras: "De lo contrario, ÉSTA [RUSIA]   difundirá sus  errores,   suscitando guerras  y persecuciones a la Iglesia...". En el texto de 1942, en cambio, la clara alusión a Rusia como causa  de ulteriores  calamidades  fue  suprimida  y  sustituida por ina locución más  general e  imprecisa:  "PROPAGANDA IMPÍA"[2].

En respuesta a las críticas, el padre Da Fonseca afirmó, con bastante  candidez  y   simpleza,   que  en realidad  ÉL  HABÍA  ALTERADO DELIBERADAMENTE EL TEXTO, pero porque pensaba que había una buena razón.  En una larga defensa, publicada en "Brotéria" —la revista mensual  de los jesuítas   de Lisboa—, en mayo de 1951, bajo el Itulo "Fátima e a critica"[3],  escribía "La verdad es muy simple",  y recordaba que los dos libros, el suyo y el de don Moresco, habían salido los primeros meses de 1942 (en mayo):

"Éste era uno de los años más duros del conflicto mundial, y cualquier elogio o vituperio que se hiciese podía ser interpretado como una actitud política. Don Luigi Moresco deseaba que el embajador portugués ante la Santa Sede honrase su libro con algunas palabras de presentación. El Dr. Carneiro Pacheco aceptó con gusto la invitación, pero puso como condición que la obra no contuviese nada que pudiese dar ocasión al más pequeño pretexto de crítica a la Santa Sede por ambas partes en conflicto".

Don Moresco —continuaba el padre Da Fonseca— había contestado que puesto que el libro era publicado en la Ciudad del Vaticano, no existían motivos de temor. Pero igualmente se hicieron cambios:

"La única frase peligrosa era aquella que se refería al secreto que hablaba de la actividad atea y guerrera de Rusia, y por eso SE SUPRIMIÓ EL NOMBRE, sustituyéndolo con una anónima «PROPAGANDA IMPÍA»".

Como con la sustitución de la palabra "RUSIA" por "MUNDO" en la Consagración; eso —según el padre Da Fonseca— se hizo EN CONFORMIDAD CON LOS DESEOS DE LOS OBISPOS PORTUGUESES.

En las ediciones aparecidas después de la guerra y en sus escritos posteriores —decía el padre Da Fonseca— se había reintroducido el texto original. Concluía su asombrosa confesión con este comentario un poco ingenuo:

"Esta historia BASTANTE SIMPLE nos ahorra todas las hipótesis, y aplasta de raíz todas las dificutlades urdidas sobre las dos versiones".

Si eso se hizo verdaderamente en 1942 con el propósito de evitar toda instrumentalización política corrigiendo el "segundo secreto", ese propósito ciertamente no se logró. ¿Es posible que los editores no imaginasen que con la expresión "Rusia se convertirá", y suprimiendo la alusión a la Unión Soviética, como causa de guerras y persecuciones, habían privado a los nazis de un argumento muy útil para probar que la amenaza más grande estaba constituída por el bolchevismo y poniendo en manos de los aliados un arma poderosa y de amplia resonancia? Es probable que Goebbels habría rechazado con desprecio el uso de un tema religioso para su tarea, pero en otras zonas de influencia nazi, por ejemplo en Francia, esta confirmación del argumento del "peligro bolchevique" hubiera sido recibido favorablemente y se habría utilizado con diligencia.

El pensamiento de Pío XII

Pero en todo este asunto, ¿cuál era el verdadero pensamiento do Pío XII, quien había querido que fuere conocido el mensaje de Fátima, valiéndose para esto de la colaboración de su amigo, el Cardenal Schuster, y que había consagrado al mundo con implícita mención de Rusia, en atención al recordatorio que le había dado sor Lucía?

Por los documentos pontificios se comprende que el papa se había cuidado bien de dejar escapar "un solo signo de aprobación o de aliento a la guerra emprendida contra Rusia en 1941". Sucede, sin embargo, que Pío XII, quien desde abril de 1939 mantenía correspondencia con el presidente norteamericano, el MASÓN Franklin Roosevelt, en 1941 fue objeto de sus PRESIONES DIPLOMÁTICAS en el sentido de admitir una interpretación más tolerante de la "Divini Redemptoris", que estaba en contra de toda colaboración con el comunismo "intrínsecamente perverso".

Con ese propósito fue enviado a Roma el embajador Myron TAYLOR, quien debió darse cuenta de inmediato cómo, incluso entre los colaboradores más cercanos del papa, existía la misma división do oiniones sobre la actitud ante el comunismo, que se daba entre los arzobispos norteamericanos: los de Boston, Baltimore y Cincinnati, por ejemplo, eran cautos y realistas, como Monseñor Tardini; el de Nueva York, Cardenal Spellman, Monseñor Hurley y otros, eran muy optimista y pragmáticos, como el Cardenal Maglione y el omnipresente Monseñor Montini.

Pues bien, con la ayuda de estos últimos, Taylor trabajó sobre Pío XII, quien, finalmente, el 20 de setiembre, consintió en responder a Roosevelt levantando toda objeción de principio sobre la cuestión de una ayuda de los norteamericanos a la URSS.

Se supo luego que Monseñor MONTINI había ido incluso más allá de este "compromiso", trasladándose a Rusia, en 1942, donde se encontró directamente con Stalin. Lo cuenta el secretario del cardenal Tisserant, Monseñor Roche.

En una carta del 22 de setiembre de 1942 al embajador Myron Taylor, PÍO XII hace saber:

"A pedido del presidente Roosevelt, el Vaticano HA INTERRUMPIDO TODA POLÉMICA CON EL RÉGIMEN COMUNISTA, pero ESTE SILENCIO, QUE PESA SOBRE NUESTRAS CONCIENCIAS, no ha sido comprendido por los dirigentes soviéticos que continúan, en la URSS y en los países ocupados por las tropas del Ejército Rojo, las persecuciones contra la Iglesia y los fieles. ¡Que Dios haga que el mundo libre NO TENGA UN DÍA QUE DEPLORAR NUESTRO SILENCIO!"[4]

¿Puede el mundo libre no deplorar este silencio sobre los errores "Intrínsecamente perversos" de Rusia? ¡Imposible! Porque nadie puede ignorar cuan funesta fue para toda la humanidad, la ¿ceguera? de aquellos jefes occidentales —¡el primero entre todos, Roosevelt!— que consintieron y firmaron aquellos "acuerdos de Yalta", queridos por el sanguinario tirano Stalin. ¡Con eso, en efecto, se condenó a la masacre, a la esclavitud, al terror y a la ateización forzada a pueblos enteros, difundiéndose sus consecuencias por toda la tierra, y por un tiempo cuyo término aun hoy no se ve, a pesar de algunas apariencias!

Pero, como vimos, aquel silencio sobre los errores de Rusia estaba estrechamente ligado al silencio a que había sido reducido el mensaje de la Madre de Dios, de 1917, mediante la "adulteración" de aquel profético aviso:

"RUSIA DIFUNDIRÁ SUS ERRORES POR EL MUNDO, SUSCTANDO  GUERRAS Y PERSECUCIONES A LA IGLESIA".

Lamentablemente, a lo afirmado por el padre Luis Gonzaga da Fonseca on aquella revista, hay que agregar que su "ADULTERACIÓN" del mensaje fue apreciada también en lo alto:

"Lo sabemos con una certeza directa, puesto que cuando Su Santidad quiso recibir en homenaje las "Maravillas de Fátima" fue informado de la PEQUEÑA ALTERACIÓN DEL TEXTO (sic), la aprobó plenamente". (!)

Pío XII debió combatir luego, en la postguerra, la expansión de los "errores y persecuciones de Rusia", que se había reforzado amenazadoramente en todo el mundo, e incluso en la Iglesia, ¡pero sirvió de poco, incluso la excomunión a los comunistas, para detenerla!

En 1952, con la carta apostólica "SACRO VERGENTE ANNO", del 7 de julio —como ya dijimos— consagraba explícitamente a todos los pueblos de Rusia al Corazón Inmaculado de María:

"...para que la verdad cristiana, decoro y sostén de la convivencia humana, se refuerce y vigorice entre los pueblos de Rusia, y para que todos los engaños de los enemigos de la religión, todos sus errores y sus artes falaces sean rechazadas lejos de vosotros".

Era una altisonante invocación para la conversión y  salvación de Rusia, central de la expansión marxista y atea, pero, desgraciadamente, también en esta ocasión, no fueron atendidos los términos del pedido de Fátima, puesto que en la "consagración" del papa no participaron los Obispos del mundo.

Juan XXIII, no calló sólo algunas palabras, sino que censuró y archivó todo el "Tercer secreto", en cuanto a la "consagración", colegial, de Rusia, los obispos de todo el mundo, reunidos en un concilio ecuménico en Roma, ni siquiera la consideraron, ¡pese a que le fue pedida a Pablo VI por no menos de 510 prelados! ¡Pero Pablo VI evitó escuchar este pedido porque contrariaba su ecumenismo y su confianza de paz que ponía más en la ONU y no en la promesa de la Madre de Dios!

¡Y asi el comunismo se difundió por todas partes, hiriendo a los pueblos y subvirtiendo a la religión!

La iglesia conciliar, tiene un nuevo comportamiento respecto del "mensaje de Fátima": de la "ADULTERACIÓN" de algunas de sus palabras, se pasó a la "SUPRESIÓN" de toda la "tercera parte del secreto.

Fuente: Revista "Roma" N° 114/115, Pg. 73

ÍNDICE DEL N° 114/115

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i Léase el "Informe" del jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, del 18 cl« dif bre de 1942, al ministro de Relaciones Exteriores, titulado: "Verbreituntf olntMI . densgebets Pius XII, in Italien" (Difusión de una oración de Pío XII, por 1a pft§j Italia).

Se han publicado fascímiles de las cartas de sor Lucía, con la* versionoM lm« •n español, italiano y portugués, en el volumen: "Documento di Patimft". 101 H| léñala que esta edición crítica se volvió oportuna por las "DKSKKJUHAOIO- [IMPERDONABLES", que dañan la credibilidad de Fátima. TI L. G. de Fonseca: "Fátima e a critica", in: "Brotéria" I, II (1ÍJ5I), Süft-S4¡l.

Del Doc. 6795, cit. por Mons. Roche, p. 379. Cfr. Fr. Michel de la Saint Trl-lé M,r«nit.r la vérité sur Fatima", vol. 3, C.R.C., 1985, 10260 Saint-Parre*. Íil-Vaudfl, Hto, p. 104

("CHTESA VIVA" Via G. Galilei, 121; 25123 Brescia, Italia-* JW 1M, mftffM 1989, pp. 11 y 14). (Trad.: Thomas Me Ian). N. del T.: Recomendamos la lectura de "Chiesa Viva" —Huncripdón anual 40 IMMI as italianas—, que tiene un inteligente equipo de colaboradora! que publican |M'M9* dos artículos sobre Masonería, el Gobierno Mundial y la próxima Oran CHftfrAt