CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

COMPARACIÓN DEL BAUTISMO CATÓLICO
VERSUS BAUTISMO NOVUS ORDO


Doble columna mostrando el rito del bautismo por la Iglesia Católica (izquierda) y el de la Iglesia del Novus Ordo (derecha) en orden cronológico. En colores se muestran las oraciones o acciones que son equivalentes, que no siempre coinciden en el tiempo. El bautismo Novus Ordo es válido. No obstante es ilícito.


En la puerta de la iglesia

IGLESIA CATÓLICA
NOVUS ORDO
Sacerdote: Nombre, ¿Qué pides a la Iglesia de Dios? Padrino: La fe. 
Sacerdote: ¿Qué es lo que te da la fe? Padrino: La vida eterna. Sacerdote: Si quieres, pues, entrar en la vida eterna, guarda los mandamientos. Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón y con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo.
Presidente: Hermanos: Con gozo habéis vivido en el seno de vuestra familia el nacimiento de un niño. Con gozo venís ahora a la Iglesia a dar gracias a Dios y celebrar el nuevo y definitivo nacimiento por el bautismo. Todos los aquí presentes nos alegremos en este momento, porque se va a acrecentar el número de los bautizados en Cristo. Dispongámonos a participar activamente.
El sacerdote sopla tres veces suavemente en la cara del infante y, dirigiéndose al demonio, en cuyo poder está aquella alma per el pecado original, le dice imperiosamente: Sal de éste (niño) espíritu inmundo, y da lugar al Espíritu Santo Consolador. Seguidamente, el presidente pregunta a los padres: ¿Qué nombre habéis elegido para este niño? Los padres dicen el nombre elegido para su hijo.
Hace en seguida el Sacerdote la señal de la Cruz en la frente y pecho del infante, diciendo: Recibe la señal de la Cruz, tanto en la fren+te como en el pe+cho; asume la fe de los celestiales preceptos: y procura guiarte por ellos para poder ser el templo de Dios.  El presidente continúa preguntado:¿Qué pedís a la Iglesia para (nombre del niño)? 
Los padres responden: El bautismo.
El Sacerdote prosigue diciendo:  

Oremos: Os pedimos, Oh Señor, que escuchéis con bondad nuestras plegarias y guardéis con vuestro eterno poder a éste: vuestro elegido N. señalado con el signo de la Cruz; para que, guardando los principios de la grandeza de vuestra gloria, merezca llegar a la gloria de vuestra redención con la guarda de vuestros mandamientos. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Entonces el sacerdote se dirige a los padres con estas palabras: Al pedir el bautismo para vuestro hijo, ¿sabéis que os obligáis a educarlo en la fe, para que este niño, guardando los mandamientos de: Dios, ame al Señor y al prójimo como Cristo nos enseña en el Evangelio? 
Los padres responden: Sí, lo sabemos.
Pone el Sacerdote la mano sobre la cabeza del bautizando, como significado que Dios le protegerá; y teniéndola extendida, dice: Oremos:Omnipotente y eterno Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo; dignaos mirar a este siervo vuestro N., al que os habéis dignado llamar a los principios de la fe; quitad toda ceguera de su entendimiento; romped todos los lazos de Satanás; abridle las puertas de vuestra piedad para que con la plenitud de vuestra sabiduría se vea libre del hedor de todas las concupiscencias y, alegre con el suave olor de vuestros preceptos, os sirva en vuestra Iglesia y adelante en virtud de día en día. Por el mismo Cristo nuestro Señor. R. Amén. Y vosotros, padrinos, ¿estáis dispuestos a ayudar a sus padres en esa tarea? 
Los padrinos contestan: Sí, estamos dispuestos.
Pone el Sacerdote un poquito de sal en la boca del infante, para significar que, así como la sal preserva de la corrupción, le preserve Dios de la corrupción del pecado y dice


Sacerdote
: N., recibe la sal de la sabiduría; seate propiciación para la vida eterna. 
R. Amén.  
Sacerdote: La paz sea contigo. R. Y con tu espíritu.
El presidente hace la señal de la cruz sobre la frente del niño diciendo:(Nombre del niño), la comunidad cristiana te recibe con gran alegría. Yo, en su nombre, te signo con la señal de Cristo Salvador. Y, vosotros padres y padrinos, haced también sobre él la señal de la cruz.
Oremos: Oh Dios de nuestros padres, Dios Creador de toda verdad, os pedimos humildemente que os dignéis mirar propicio a este vuestro siervo N.; y ya que ha gustado por primera vez ésta sal, no permitáis que se vea por más tiempo privado de este celestial alimento, antes sea fervoroso de espíritu, alegre en la esperanza y constante servidor de vuestro Nombre. Conducidle, Señor, a la limpieza de la nueva regeneración, para que merezca conseguir con vuestros fieles servidores los eternos premios que nos habéis prometido. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén. Los padres y padrinos hacen también la señal de la cruz sobre la frente del niño.

Con el poder que de Dios ha recibido, el Sacerdote increpa imperiosamente al demonio con estas palabras: Yo te conjuro, espíritu inmundo, en el nombre del+Padre, y del+Hijo, y del Espíritu+Santo, a que salgas y que te apartes de este siervo de Dios N. Reprímate Él, oh maldito condenado, : Aquel que a pie enjuto caminaba sobre el mar y alargó la mano a Pedro cuando se iba sumergiendo. Así, pues, oh maldito diablo, reconoce tu justa condenación, y honra a Dios vivo y verdadero; honra a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo, y márchate de este siervo de Dios N., a quien Jesucristo, nuestro Señor y Dios, ha llamado a Sí por su gracia, con la bendición y recepción del santo Bautismo.

Finalizado el rito de acogida todos entran a la iglesia.
Otra señal de la Cruz hace el Sacerdote sobre la frente del infante, al mismo tiempo que conjura de nuevo al espíritu maligno, y dice: Y tú, maldito diablo, no te atrevas nunca a profanar esta señal de la + Cruz, que yo acabo de poner sobre su frente. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. R. Amén.
Pone la mano sobre la cabeza del infante en señal de que no le faltará la asistencia de Dios y, teniéndola extendida, diceOremos: Señor santo, Padre Omnipotente, eterno Dios, autor de toda luz y verdad; os suplico que derraméis vuestra justísima y eterna piedad sobre éste siervo N., para que le iluminéis con la luz de vuestra inteligencia; limpiadle y santificadle; dadle la verdadera ciencia para que, haciéndose digno de la gracia del Bautismo, tenga una fe firme, un recto consejo y la santa doctrina. Por Cristo, nuestro Señor. R. Amén. Los novusorditas ya están dentro.
El infante permanece aún fuera de la iglesia, en el pórtico, pues no es digno de entrar en ella. Ahora el Sacerdote, después de los exorcismos que ha dirigido contra el maligno espíritu, pone el extremo izquierdo de la estola sobre el infante y le conduce hacia la pila para recibir la gracia bautismal. Al mismo tiempo dice: Entra en el templo de Dios, a fin de que tengas parte con Cristo en la vida eterna. R. Amén Ya hace rato que están dentro.

Dentro de la Iglesia

Entrados en la iglesia, mientras caminan hacia la pila donde se ha de practicar el Bautismo rezan el Credo y Padrenuestro, practicando así un acto de fe pidiendo gracia a Jesús, cuyo discípulo va a ser dentro de poco el infante. LITURGIA DE LA PALABRA Estando todos sentados, se proclama la palabra de Dios. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san 28, 18-20:

En aquel tiempo, Jesús acercándose a los once discípulos, les dijo: "yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Id, y haced que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo os he mandado. Y yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo". Palabra del Señor. Se prosigue con la letanía de los Santos.

Ante el Baptisterio/Sentados 

Exorcismo solemne. Un poco antes de llegar a la pila, de espaldas a la puerta del baptisterio, el Sacerdote exorciza y conjura otra vez al demonio, diciendo:Yo te conjuro, espíritu inmundo, en nombre de Dios Padre Omnipotente, y en nombre de Jesucristo Hijo + suyo y Señor y Juez nuestro, y en virtud del Espíritu Santo, que te marches de ésta criatura N., que es imagen de Dios, y al cual nuestro Señor se ha dignado llamar a su santo templo para hacerle templo de Dios vivo, y para que more en él el Espíritu Santo. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y al mundo con el fuego. R. Amén. Acabadas las invocaciones prosigue el presidente: Dios todopoderoso y eterno, que has enviado a tu Hijo al mundo, para librarnos del dominio de Satanás, espíritu del mal, y llevarnos así, arrancados de las tinieblas, al Reino de tu luz admirable; te pedimos que este niño, lavado del pecado original sea templo tuyo, y que el Espíritu Santo habite en él. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Luego el Sacerdote, con el pulgar de la derecha e imitando a Jesús, que con esta ceremonia curó al sordomudo, toma un poco de saliva para tocar las orejas y la nariz del infante. (Este rito podría omitirse si lo aconsejase una causa racional) y dice: 
Éfeta (tocando la oreja derecha), que significa: Abríos (tocando la izquierda). En olor (al lado derecho) de suavidad (al lado izquierdo). Y tú diablo, huye, porque se acerca el juicio de Dios.
Esto aquí no se hace.
Antes de proceder al Bautismo, el Sacerdote en nombre de Dios, exige que el bautizando renuncie a satanás y a todas sus obras. Y así pregunta al infante llamándole por su propio nombre, contestando por él sus padrinos:  

Sacerdote: N., ¿Renuncias a Satanás?  
Padrino: Renuncio.  
Sacerdote: ¿Y a todas sus obras? 
Padrino: Renuncio. 
Sacerdote: ¿Y a todas sus pompas? 
Padrino: Renuncio.
Esto se hace después.
El padrino o la madrina descubren la cabeza del infante y un poco del pecho y de la espalda. El Sacerdote moja el pulgar con el óleo de los catecúmenos y con él unge al infante en el pecho y en la espalda, formando una cruz en cada parte, diciendo: Yo te unjo + con el Óleo de la salvación en Jesucristo nuestro Señor, para que tengas la vida eterna. R. Amén. Seguidamente, el presidente unge al niño en el pecho con el óleo de los catecúmenos mientras dice: Para que el poder de Cristo Salvador te fortalezca, te ungimos con este óleo de salvación en el nombre del mismo Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Limpia el Sacerdote con un poco de algodón o estopa su pulgar y las partes ungidas del infante. Aquí no hace falta limpiar nada.

En el Baptisterio 

Las ceremonias hasta aquí realizadas no son más que una preparación para el acto del Bautismo. Deja el Sacerdote la estola morada, señal de penitencia, y toma la estola blanca. Entra en el presbiterio, y con él los padrinos llevando al infante. Ante la pila, donde éste ha de recibir el Bautismo, el Sacerdote hace las siguientes preguntas, llamando por su nombre al infante, a las que responde en su nombre el padrino: 

Sacerdote: N., ¿Crees en Dios Padre Omnipotente, Creador del Cielo y de la tierra? Padrino: Creo.  
Sacerdote: ¿Crees en Jesucristo, su único Hijo y Señor nuestro, que nació y padeció?  
Padrino: Creo.  
Sacerdote: ¿Crees en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, la resurrección de la carne y la vida eterna? Padrino: Credo.
Después el presidente bendice el agua que se va a emplear para bautizar al niño: Oremos, hermanos, al Señor Dios todopoderoso, para que conceda a este niño la vida nueva por el agua y el Espíritu. Oh Dios, que realizas en tus sacramentos obras admirables con tu poder invisible, y de diversos modos te has servido de tu creatura, el agua para significar la gracia del Bautismo. Oh Dios, cuyo Espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar. Oh Dios, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el nacimiento de la nueva humanidad, de modo que una misma agua pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad. Oh Dios que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de Abraham, para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón fuera imagen de la familia de los bautizados. Oh Dios, cuyo Hijo, al ser bautizado en el agua del Jordán, fue ungido por el Espíritu Santo; colgado en la cruz vertió de su costado agua, junto con la sangre; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.» Mira, ahora, a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del Bautismo: Que este agua reciba, por el Espíritu Santo, la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen y limpio en el Bautismo, muera al hombre viejo y renazca, como niño, a nueva vida por el agua y el Espíritu. Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, des- cienda sobre el agua de esta fuente, para que los sepultados con Cristo en su muerte, por el Bautismo, resuciten con él a la vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Y sigue la última pregunta, definitiva, resolutiva, decisiva. Dice el Sacerdote al infante, llamándole por su nombre:


Sacerdote: N., ¿Quieres ser bautizado? 
Padrino: Sí, quiero.

Ahora, los padres y padrinos, en nombre del niño, renuncian al pecado y profesan la fe. En primer lugar, responden «Sí, renuncio» a cada uno de estas tres preguntas que les dirige el presidente: 

Presidente: ¿Renunciáis a Satanás? 
Padrino: Sí, renuncio. 
Presidente: ¿Y a todas sus obras? 
Padrino: Sí, renuncio.
Presidente: ¿Y a todas sus seducciones? 
Padrino: Sí, renuncio.

Los padrinos toman al infante, el cual tendrá la cabeza desnuda y la cara hacia abajo. El Sacerdote con una concha toma del agua bautismal, y la derrama tres veces sobre la cabeza, en forma de cruz, diciendo al mismo tiempo las palabras sacramentales:  

Sacerdote: N. YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PA+DRE, Y DEL HI+JO, Y DEL ESPIRITU+SANTO

Seguidamente responden «Sí, creo» a esta triple profesión de fe: 

Presidente: ¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra? 
Padrino: Sí, creo. 
Presidente: ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre? 
Padrino: Sí, creo. 
Presidente: ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? 
Padrino: Sí, creo. Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén
El infante es ya cristiano; ha recibido el Sacramento regenerador: se le ha comunicado la vida divina, la gracia, se le ha perdonado el pecado original, es miembro de la Iglesia Católica y tiene derecho al Cielo. Llega el momento de bautizar al niño. El celebrante pregunta a los padres y padrinos: 

Presidente: ¿Queréis, por tanto, que vuestro hijo (nombre del niño), sea bautizado en la fe de la Iglesia que todos juntos acabamos de profesar? 
Padrino: Sí, queremos.
En seguida el Sacerdote moja el pulgar con el santo Óleo del Crisma y unge al infante en la extremidad de la cabeza, en forma de cruz, diciendo: Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te ha regenerado con el agua y el Espíritu Santo, y que te ha perdonado todos tus pecados (aquí le unge), Él mismo te unja con el Crisma + de salvación, en el mismo Jesucristo, nuestro Señor, para la vida eterna. 
R. Amén. 
Sacerdote: La paz sea contigo. R. Y con tu espíritu.
Entonces el celebrante bautiza al niño diciendo: (Nombre del niño), yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Después que el Sacerdote ha limpiado con algodón su pulgar y la parte ungida del infante, pone sobre él la vestidura blanca para indicar que ha de guardar toda su vida la gracia que acaba de recibir y dice: Recibe la vestidura blanca que puedas llevar limpia y pura ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo, para que tengas la vida eterna. R. Amén Tras haber bautizado al niño el presidente lo unge en la coronilla con el crisma: Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te ha liberado del pecado y dado nueva vida por el agua y el Espíritu Santo, te consagre con el crisma de la salvación para que entres a formar parte de su pueblo y seas para siempre miembro de Cristo, sacerdote, profeta y rey. Amén.
Da el Sacerdote una vela encendida al niño, o al padrino, en su nombre, para significar el buen ejemplo de vida cristiana, que ha de dar siempre, procurando no mancillar nunca su alma con el pecado y dice: Recibe la vela encendida, y guarda sin pecado tu Bautismo; guarda los mandamientos de Dios, para que, cuando el Señor viniere a las celestiales bodas, puedas salir a su encuentro juntamente con todos los Santos en el Cielo, y vivas eternamente.  
R. Amén.
Después, el presidente impone al niño una vestidura blanca: (Nombre del niño), eres ya nueva creatura y has sido revestido de Cristo. Esta vestidura blanca sea signo de tu dignidad de cristiano. Ayudado por la palabra y el ejemplo de los tuyos, consérvala sin mancha hasta la vida eterna. Amén.

Terminadas todas las ceremonias del santo Bautismo, el Sacerdote despide al recién bautizado con unas palabras que recuerden las que Jesús solía dirigir a sus Apóstoles: 

N., vete en paz, y el Señor sea contigo. 
R. Amén.

Finalmente el sacerdote muestra el cirio pascual diciendo:
Recibid la luz de Cristo.
Entonces, el padre o el padrino enciende la vela del niño en el cirio pascual. Seguidamente el sacerdote dice:
A vosotros, padres y padrinos, se os confía acrecentar esta luz. Que vuestro hijo, iluminado por Cristo, camine siempre como hijo de la luz. Y
perseverando en la fe, pueda salir con todos los Santos al encuentro del Señor.
Para concluir la celebración todos juntos rezan el Padre nuestro. Finalmente el sacerdote bendice a la madre, que tiene en brazos a su hijo, al padre y a todos los presentes.
El Señor todopoderoso, por su Hijo, nacido de María la Virgen, bendiga a esta madre y alegre su corazón con la esperanza de la vida eterna, alumbrada hoy en su hijo, para que del mismo modo que le agradece el fruto de sus entrañas, persevere con él en constante acción de gra- cias. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. El Señor todopoderoso, dispensador de la vida temporal y la eterna, bendiga a este padre, para que junto con su esposa sean los primeros que de palabra y de obra, den testimonio de la fe ante su hijo, en Jesucristo nuestro Señor. Amén. El Señor todopoderoso, que nos ha hecho renacer a la vida eterna por el agua y el Espíritu Santo, bendiga a estos fieles, para que siempre y en todo lugar sean miembros vivos de su pueblo; y conceda la abundancia de su paz a todos los aquí presentes, en Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. Amén

De Bitácora Católica

Visto en "Amor de la Verdad"

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NUEVA RELIGIÓN: NUEVOS RITOS