CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

20 de marzo
SAN AMBROSIO DE SIENA, MONJE
P. Juan Croisset, S.J.


SAN AMBROSIO DE SIENA, MONJE - P. Juan Croisset, S.J.

San Ambrosio nació en Sena, ciudad de la Toscana, de la ilustre familia de Sansedoni, el 16 de abril del año 1220, y vistió el hábito de santo Domingo á la edad de diez y siete años. Enviado á París á estudiar, consiguió un triunfo completo contra las asechanzas del demonio que, apareciéndosele bajo la venerable figura de un ermitaño, pretendió disuadirle de proseguir la carrera de las letras. Tuvo por condiscípulo á santo Tomás de Aquino, y tales fueron sus progresos en los estudios, y la reputacion que en ellos adquirió bajo la enseñanza del docto Alberto Magno, que después de haber enseñado la teología en París y en Colonia, fue llamado por el Santo Padre á Roma para restablecer esta ciencia, que estaba allí en gran decadencia. Restituido á Sena, diputóle esta ciudad al papa Clemente IV para que la reconciliase con el Sumo Pontífice, que la había puesto en entredicho por haber abrazado el partido del emperador Federico. Y durante el pontificado de Gregorio X fue enviado por segunda vez á Roma, y consiguió de nuevo la reconciliación de su patria con la Santa Sede. De él se valieron también varias veces los Soberanos Pontífices para resolver negocios gravísimos de la Iglesia cerca de las potestades temporales, los cuales desempeñó con admirable sabiduría, alcanzando siempre lo que se podia desear. Destruyó los planes de una secta nacida en la Bohemia, que contaba con muchos prosélitos en diferentes puntos de Alemania; y verdadero hijo de paz, apaciguó en cierta ocasión á Roma que se hallaba dividida en bandos y facciones, obteniendo que se hiciese la elec­ción del Pontífice con aquella libertad que exige un asunto tan im­portante. También excitó el celo de diferentes príncipes de Europa para hacer la guerra contra los turcos con el objeto de recobrar la Tierra Santa.

Inspirado del espíritu y virtud de Elias, reprendió con libertad evangélica los vicios tanto de los nobles como de los plebeyos, y estuvo dotado de particular gracia para mover eficazmente á los pecadores al arrepentimiento. Viéronle los pueblos no pocas veces elevarse en éxtasis cuando predicaba, y con una paloma al oido. No fue menos admirable en la caridad con Dios y con el prójimo, á la cual se juntaba la mas profunda humildad, virtud que le obligó á rehusar y renunciar las insignias del doctorado, y el obispado de la iglesia de Sena su patria. Celebraba el santo sacrificio de la misa con un fervor tal que, temblando de pies á cabeza, y derramando abundantes lágrimas, quedaba enteramente arrobado. Severo contra sí mismo con la frecuente maceracion de su cuerpo, constante en la oración, y muy desvelado para conservar la castidad, se granjeó grandes méritos delante de Dios. Predicando una vez en Sena, encendióse de tal manera su celo en reprender el pecado de la usura, que rompiéndose una vena, murió de las resultas, en el ósculo del Señor, después de recibir con singular afecto los divinos Sacramentos, el dia 20 de marzo de 1286. El papa Clemente VIII hizo continuar su nombre en el Martirologio romano; y el papa Gregorio XV dispuso que se celebrase su festividad en todo el Orden de Predicadores.

SANTORAL DEL MES DE MARZO