CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA SANTA CUARESMA, DON DE DIOS
Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger


LA SANTA CUARESMA, DON DE DIOS - Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger

INTRODUCCIÓN
TIEMPO PROPICIO PARA BUSCAR A DIOS


He aquí el tiempo favorable, he aquí los días de salud. (II Cor., 6, 2.)

Liturgia griega

Las puertas de la sagrada penitencia están abiertas; entremos con diligencia; purifiquemos nuestros cuerpos absteniéndonos del alimento y refrenando nuestras pasiones. Cristo ha llamado al mundo al reino celestial: nosotros, sus subditos, presentemos al Rey de todas las cosas, el tributo anual para que, con amor intenso, podamos contemplar también su resurrección. (Lunes de la Tyrophagia, Orthros, 2." sticologia, ed. rom., Triode, p. 45.)

Liturgia mozárabe

He aquí que ya están cerca estos días de salvación que una vez más nos trae el curso del año y durante los cuales nos esforzamos en buscar remedio a nuestras malas obras por el trabajo de una saludable abstinencia. Como dice el Apóstol: He aquí el tiempo favorable, he aquí el día de la salud. En estos días ofrecemos al alma ávida el remedio espiritual y el mal, que por engañosa delectación produce la úlcera del pecado, es desarraigado del alma. La misericordia divina se dispone a levantarnos a nosotros, que por una funesta costumbre estábamos inclinados a caer sin cesar; por lo mismo será necesario que dirijamos nuestros esfuerzos hacia lo alto. Veamos, pues, con alegria llegar esos días y ello nos merecerá ser libertados de nuestros pecados y tener parte en la felicidad de los elegidos. (Domingo ante carnestolendas, illatio. P. L. 85, 285.)

Los días de la sagrada Cuaresma están ya cerca; oremos a Dios, amados hermanos, prosternados con el cuerpo y con el espíritu. Ciertamente todo tiempo de nuestra vida debe el alma entregarse a las obras de Aquel cuya imagen hemos recibido y, por lo tanto, el ejemplo de los Padres nos demuestra la necesidad de una observancia particular durante estos días y ellos mismos nos han propuesto sus palabras y sus acciones para que las imitemos. El primero es Moisés, el legislador, quien en cuarenta días subió la elevada montaña. Su único alimento era la palabra de Dios que salía de su boca. El segundo es Elias, el profeta, que sostenido por un solo bocado, purificó durante cuarenta días las altas montañas donde mereció oír de la sagrada boca el anuncio de la salvación de Israel; el tercero es Nuestro Señor Jesucristo que sepultándose durante cuarenta días en el silencio del desierto, echó por tierra las artimañas del demonio. Instruidos por su ejemplo pongamos manos a la obra; arrojemos lejos de nosotros, durante estos cuarenta días, la levadura de la maldad, para merecer ser encontrados ázimos de pureza y de verdad. (Misa de initio quadragesimae. D. Ferotin , Le Liber mozarábicus sacramentorum, París, 1912, 151, 318.)

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FLORILEGIO

TIEMPO DE CUARESMA