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¿CUAES SON LOS VERDADEROS PROBLEMAS?


Artículo de Mons. Donald Sanborn

03 de junio de 2018 - De los veintisiete tiroteos masivos mortales en los Estados Unidos desde 1966, veintiséis han sido perpetrados por personas de hogares sin padre. En otras palabras, el problema es el divorcio, no las armas.


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23 de marzo de 2018 - De los veintisiete tiroteos masivos mortales en los Estados Unidos desde 1966, veintiséis han sido perpetrados por personas de hogares sin padre. En otras palabras, el problema es el divorcio, no las armas.

Cuando los padres se divorcian los mayores perdedores son los hijos. A medida que pasa el tiempo los adultos logran superar el dolor, en cambio los niños en muchos casos quedan permanentemente afectados. Hay algo en ellos que les hace entender que son fruto del amor y de la unión entre sus padres y cuando el amor y la unión desaparecen se sienten engañados y perjudicados.

Este sentimiento, que ni tan siquiera lo pueden expresar los lleva a una ira que arraiga profundamente en ellos. Obviamente no todos los niños de padres divorciados se convierten en tiradores, pero las estadísticas de aquellos que se convierten en tiradores son tan elevadas que no pueden ser ignoradas.

Para que un joven saque fuera sus frustraciones con la vida disparando a gente inocente debe estar muy perturbado por dentro. Estos jóvenes no vienen de familias normales y estables, sus problemas provienen del mismo hogar. Entonces, y si en lugar de prohibir las armas ¿por qué no prohibir el divorcio?

A pesar de lo verdaderamente terrible de estos tiroteos, éstos no son la causa principal del fallecimiento entre los jóvenes. En 2015 2.333 adolescentes murieron en Estados Unidos de edades comprendidas entre los 16 y los 19 años, y 235.845 fueron atendidos en los servicios de urgencia debido a lesiones causadas por accidentes de tráfico. Esto significa que seis adolescentes entre 16 y 19 años mueren todos los días por accidentes de tráfico. En el mismo año 2.372 adolescentes se suicidaron.

Las estadísticas varían, pero está claro que la mayor parte de los adolescentes mueren no por causa de las armas, sino por el coche o por su propia mano.

Si seguimos la lógica de los “gun-grabbers” (requisa-armas), como así los llaman, el coche debería ser el primero en ser requisado. Y así no se matarían los adolescentes en estos accidentes, y se evitarían otras muertes por conducción temeraria, por conducir borrachos o distraídos. El total de personas fallecidas en accidentes ocasionados por adolescentes en 2015 fue de 4.689.

Y sin embargo nadie piensa en quitarle las llaves a los adolescentes. La razón por tanto derramamiento de sangre entre conductores adolescentes es la falta de disciplina en el hogar, la plaga de la sociedad desde 1960.

Luego, los tiroteos masivos, desde el punto de vista de las muertes adolescentes ocupan un segundo plano respecto de las muertes de adolescentes en accidentes de tráfico y suicidios. Sin embargo, todos ellos podrían prevenirse poniendo orden y disciplina en casa. Según el planteamiento liberal los teléfonos móviles también deberían ser requisados como motivo de tantos accidentes.

Que los ciudadanos responsables estén armados es una cosa saludable. De hecho, muchas de estas matanzas podrían evitarse si más gente portara armas. No obstante, soy de la opinión de que las armas semiautomáticas deberían restringirse y ser vendidas únicamente a personas sanas, maduras y ciudadanos respetuosos con la ley. Para mí está mal que un chico de dieciocho años pueda legalmente adquirir un arma sin previamente examinar su estabilidad mental y moral.

Dicho esto, debo añadir que el problema de admitir cualquier tipo de control armamentístico es dar un argumento a los liberales para eliminar las armas. En este sentido están fanatizados. Pero siendo radical, los liberales han frustrado sus propios objetivos desde que la derecha sabe que una cesión a favor del control armamentístico significaría abrir la puerta a la confiscación de cualquier tipo de arma, debido a la implacable obsesión de los liberales.

+ Mons. Donald Sanborn.

De: In Veritate

Traducción: Traducción: Gentileza del Sr. Alberto Navarro Vives

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