CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

APOCALIPSIS DE ESPAÑA


19 de agosto de 2019 - ¿Qué haréis, cuando la guadaña de la muerte esté en vuestro gaznate y comprendáis que hay otra vida, que hay Gehenna y paraíso, cielo e infierno?... si no abjuráis de vuestros errores, si rechazáis la verdad que estallará como un relámpago en vuestras pecaminosas mentes, entonces será el llanto y crujir de dientes… Habéis peleado como nunca, pero perderéis como siempre.


Apocalipsis de España

Apocalipsis en España: lo que el viento se llevará

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- Los que partiendo de un árbol genealógico franquista se travistieron de socialdemócratas, de antifranquistas-de-toda-la-vida; los requetés de adoración y rosario transmutados en bildutarras; los apesebrados del franquismo que ahora militan en las franquicias perrofláutikas y la legión de paniaguados del globalismo; las herederas de la Sección Femenina metamorfoseadas en brujas verrugosas de pestilente aliento.

Las feminikes que asaltan capillas para comerse las almejas en luciferina mariscada; las descerebradas que asaltan catedrales para bramar que el aborto es sagrado (sic); las Cruelas de Vil que masacran a sus hijos en su vientres, reventándoles en pavorosa carnicería; las que se beberán la sangre de los abortos con deleitación draculiana; las tiorras perturbadas que aúllan menopáusicamente en tertulias-basura contra heteros, patriarcas, católicos y derechones; las marjorettes de peludos sobakos, tattoo hasta la rabadilla, y kamisetas esperpénticas, feas, feas (ellas, y las kamisetas); l@s maltratador@s de sus parej@s entre verdugones y charcos sanguinolentos; los violadores asquerosos que si son extranjeros parece que tienen derecho de pernada.

Las altas cargas del PP que ejercen como musas museras del LGTBI; los adoctrinadores de niños en las escuelas en la ponzoñosa ideología de género, Hamelines de los infiernos; los que organizan chiringuitos y tallercitos donde hacer jugar a los nenes jueguecitos escolares made in Skolae; los que no tienen lo que hay que tener para defender a sus hijos de la homosexualización con la que se les adoctrina en las escuelas; los que consienten que les mientan a sus hijos sobre el franquismo y nuestro glorioso pasado.

Los marquesitos bolivarianos con aspecto de chacal de la sabana y kaimán de los pantanos, que entre dachas y paraísos tinajudos braman escupitajos contra el sistema, los desahucios y proclaman la «emergencia social» para «rescatar a la gente»; los mencheviques, bolchevikes y echenikes que se montan bodorrios, dachas en la calle Serrano mientras explotan a sus trabajadores, y se afanan para vender con ganancia pisos de protección oficial conseguidos con trampa.

L@s ministr@s que sisan impuestos a Hacienda mediante sociedades sumamente sospechosas; los plagiadores de tesis doctorales cum laude elaboradas con negros sibuanas, que nadie denuncia ni corre a gorrazos y collejas por el Hemiciclus Máximun los que se contonean antanganados en las kabalgays; los jueces que sobreseen blasfemias, amenazas a derechosos, música-basura filoetarra de raperos a lo rastafari, soltando a la calle a manadas que ríen como hienas.

El Himalaya de Mentiras de la Memoria Histórica

que dan el dinero de nuestros impuestos a los inmigrantes ilegales, manteniéndoles con café-copa-puro y preseas varias, vivienda subvencionada, sanidad y escuela gratis, y potosíes en las alforjas; los que denuncian a los guardias civiles que ejercen su autoridad contra los saltadores de vallas; los que oenegean con inmigrantes, auténticos negreros redivivos de los tiempos de la esclavitud; los que contratan inmigrantes para explotarlos, privando de trabajo a los compatriotas en paro, llevando a la baja los derechos laborales de los españoles.

Los que mienten, y mienten, y vuelven a mentir desde sus poltronas aterciopeladas; los que pactan con Bafomet, dejándose poseer por sus íncubos y súcubos a cambio de un Falconcillo, un botafumeiro incensado de azufre, un aplauso mandilesco, una investidura de gloria; los claqué que aplauden a tirios y a troyanos, con grotescas genuflexiones, aunque lo que aplaudan sea delito de lesa majestad, de lesa España; los que negocian sus poltronas abrazando osos terroristas e indepes.

Los que consienten golpes de Estado, quema de banderas, silbatinas a nuestro himno; los cantamañanas, meapilas, macarras rastafariados de kamisetas Iron Maiden que mancillan chulescamente nuestros hemiciclos; los cuperos y arranes que embisten como búfalos cafre a los españolistas, dejando su reguero de excrementos, su catarata de amenazas por calles y plazas; los vascos modélicos padres y madres de familia que nunca han roto un plato que agasajan a terroristas como si tal cosa; los que no cierran los medios de comunicación golpistas, e incluso los untan con nuestros dineros.

Los que permiten el lavado de cerebro ominoso en los centros de enseñanza con mentiras sobre nuestra Patria; los que con fervor satánico quieren desenterrar los cadáveres de nuestros héroes porque les ganaron la guerra; los que nunca pidieron perdón por las horribles carnicerías con que genocidaron a los católicos en la luciferina Repúblika; los que conspiran satánicamente contra nuestras cruces y nuestros caídos; los que babean con gesto descompuesto mientras maquinan que ardamos como en el 36; los herederos de aquellos milicianos satánicos ahítos de sangre católica y de entrañas de monjas; los matacuras y quemaconventos que pretenden acusar de genocidas a los que ejercieron su derecho a la legítima defensa; los que quitan calles a nuestros héroes y se las dedican a personajes conspicuos, casi siempre de la cordada izquierdista; los académicos que desde sus sillones vintage son tan kobardes que no denuncian el Himalaya de mentiras de la memoria histórica.

Los borbonazos que con una cobardía y una traición de escándalo no han dicho una sola palabra en defensa del Generalísimo que les puso en el trono del que ahora disfrutan; los corruptos que saquean las arcas públicas silbando, entre jolgorios de puticlub y mariscadas-black; los obispos que dejan contar votos de referéndums ilegales en las iglesias, y los que, en un documento de 30 páginas sobre el Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús, no nombraron ni una sola vez a Franco; los prelados que no alzan la voz para oponerse con firmeza a la profanación de Franco, que salvó a la Iglesia del exterminio; los que organizan encuestas de escándalo Guinness, y pucherean las elecciones con un descaro pasmoso; los que enchufan a su parentela y sus amiguetes en cargos y carguitos en la administración autonómica; los patéticos periodistas y tertulianos que han vendido su alma por un plato de lentejas, y no se atreven a decir la verdad.

Las mujeres que van por lugares públicos enseñando con inmodestia gran parte de su anatomía, diciéndose «qué-guapa-estoy-qué tipo-tengo», muchas veces acompañadas de sus mamaítas superprogres; los que no saben que con sus tatuajes están siendo marcados por Bafomet, el demonio cabruno; los que llevan en su indumentaria calaveras satánicas, iron maidens, y toda esa parafernalia luciferina con la que entregan su alma al diablo; los españolitos que defraudan al fisco porque todo el mundo lo hace.

Los que emponzoñan nuestros cielos con las venenosas estelas químicas; los que envenenan el agua con el maldito flúor, creador de esterilidad y borreguismo; los que nos engañan con el cambio climático, con el fin de instaurar el ecofascismo y conseguir dineros a costa del CO2; los que nos ocultan que estamos a las puertas de una apocalíptica crisis económica.

Los que censuran la libertad en las redes sociales, eliminando, borrando, bloqueando las disidencias; los responsables de la telemierda, cuyo hedor llega hasta Marte; los que han planificado la campaña de destrucción de la juventud con drogas, botellones, videojuegos y basuras hippientas del 68; los que siguen votando a sociatas, comunatas e indepes, sabiendo lo que hicieron en la última guerra.

Los españolitos que ven desmoronarse a pedazos nuestra Patria mientras ramonean entre terrazas cerveceras y raciones de calamares, entre sálvames y fútbol a espuertas; los catalanes que no han hecho nada en 40 años por detener el abominable y falsario adoctrinamiento antiespañol en las aulas; los valencianos y mallorquines que contemplan la catalanización de sus regiones sin mover un solo músculo; los navarros antaño requetecatólicos que no mueven una ceja ante la barbarie de la euskaldunización de su tierra…

Los jeques del globalismo que dirigen las marionetas que han colocado en la cúpula del poder en España; los plutócratas luciferinos que de la mano de Gramsci han convertido nuestro nacionalcatolicismo en putoglobalismo; los mafiosos que trafican con nuestros valores, nuestros principios, nuestra identidad, con Kalergi a tope, con el NOM por bandera, mientras convierten a nuestra antaño Patria imperiocatólica en un amasijo de basuras retorcidas…

Sí, todos vosotr@s, ¿qué haréis, cuando la guadaña de la muerte esté en vuestro gaznate y comprendáis que hay otra vida, que hay Gehenna y paraíso, cielo e infierno? ¿Qué haréis cuando veáis el lugar a donde os va a conducir vuestra kobardía, vuestras felonías, vuestras corrupciones, vuestras perversidades, vuestros robos y vuestras mentiras? ¿Adónde huiréis cuando veáis en el firmamento el meteorito justiciero que acabará con vuestras fechorías? ¿Quién os ayudará, cuando os veáis ante un tribunal cuyo juez es insobornable, justo, implacable, que os pedirá cuenta de hasta el último de vuestros actos? ¿Qué grito daréis cuando veáis venir en irresistible avance a las legiones angélicas, con Cristo y san Miguel al frente, anunciados por un trompeterío ensordecedor que os helará la sangre en las venas? ¿Cuántos golpes de pecho os daréis al comprobar que sí, que todo era verdad, que existen los pecados, que el Diablo es una sulfurosa realidad, que el Armageddón os triturará sin piedad, que quisisteis cubriros de gloria, y os habéis cubierto de ridículo y perdición? ¿A quién suplicaréis paz, piedad y perdón, cuando la justicia divina os cuelgue al cuello sus implacables ruedas de molino? ¿Pediréis clemencia, cuando la tolvanera angélica despedace vuestras fechorías, y un viento huracanado se lleve vuestros despojos al país de nunca jamás, el de los abismos ardientes?

Porque, si no abjuráis de vuestros errores, si rechazáis la verdad que estallará como un relámpago en vuestras pecaminosas mentes, entonces será el llanto y crujir de dientes… Habéis peleado como nunca, pero perderéis como siempre.

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Tomado de Amor a la Verdad:

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LA VERDADERA HISTORIA