CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

¿SON LAS “PUERTAS DEL INFIERNO”
SINÓNIMO DE LA SEDE VACANTE?

R. P Ramiro Ribas

04 de julio de 2020 - “Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. (Mateo 16, 18)”  “Las puertas del infierno” mencionadas por nuestro Señor Jesucristo ¿son el sinonimo de la sedevacantia? ¿Se refería nuestro Señor Jesucristo al estado de la iglesia de la sede vacante? ¿Jesucristo prometió con tal afirmación que la sede nunca estaría vacante? ¿la postura sedevacante, contradice a la promesa de Jesucristo y por lo tanto afirma que no se cumplió la promesa? ¿Cada vez que muere un papa y la sede queda vacante las puertas del infierno prevalecieron contra la Iglesia? Veamos que se ha entendido e interpretado por “las puertas del infierno” en la Santa Iglesia Catolica, durante dos mil años.


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Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella." (Mateo 16, 18)

“Las puertas del infierno” mencionadas por nuestro Señor Jesucristo ¿son el sinonimo de la sedevacantia? ¿Se refería nuestro Señor Jesucristo al estado de la iglesia de la sede vacante? ¿Jesucristo prometió con tal afirmación que la sede nunca estaría vacante? ¿la postura sedevacante, contradice a la promesa de Jesucristo y por lo tanto afirma que no se cumplió la promesa? ¿Cada vez que muere un papa y la sede queda vacante las puertas del infierno prevalecieron contra la Iglesia?

Veamos que se ha entendido e interpretado por “las puertas del infierno” en la Santa Iglesia Catolica, durante dos mil años:

Papa Vigilio, Segundo Concilio de Constantinopla, 553:

“tenemos en cuenta lo que fue prometido acerca de la Santa Iglesia y a Aquel que dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (por ellas entendemos como las lenguas mortales de los herejes)
Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 113.

Papa San León IX, 2 de septiembre de 1053:

“La Santa Iglesia edificada sobre la piedra, esto es, sobre Cristo, y sobre Pedro… porque en modo alguno había de ser vencida por las puertas del infierno, es decir, por las disputas de los herejes, que seducen a los vanos para su ruina”
Denzinger, The Sources of Catholic Dogma, B. Herder Book. Co., Thirtieth Edition, 1957, no. 351

Santo Tomás de Aquino, Introducción a la Catena Aurea (†1262):

“La sabiduría puede llenar los corazones de los fieles, y silenciar la terrible insensatez de los herejes, adecuadamente representados como las puertas del infierno
The Sunday Sermons of the Great Fathers, Regnery, Co: Chicago, IL, 1963, vol. 1, pp. xxiv.

Como podemos corroborar, “las puertas del infierno” a las que se referia Nuestro Señor Jesucristo son los herejes, no la sede vacante, no la falta de un papa, no el interregno sea corto, mediano o a largo plazo, Cristo con tal afirmación, lo que prometió fue que su Iglesia seria indefectible, libre de error, libre de herejes, prometió una iglesia donde no puede ser dirigida o tener por cabeza visible a un hereje; ante tal promesa, la Iglesia nos confirma a los fieles en la fe, expresando lo siguiente:

San Antonino (1459): “En el caso en que el papa se convirtiera en un hereje, se encontraría, por ese solo hecho y sin ninguna otra sentencia, separado de la Iglesia. Una cabeza separada de un cuerpo no puede, siempre y cuando se mantenga separado, ser cabeza de la misma entidad de la que fue cortada. Por lo tanto, un papa que se separara de la Iglesia por la herejía, por ese mismo hecho en sí, dejaría de ser la cabeza de la Iglesia. No puede ser hereje y permanecer siendo papa, porque, desde que está fuera de la Iglesia, no puede poseer las llaves de la Iglesia” (Summa Theologica, citado en Actes de Vatican I. V. Frond pub.).
Papa Paulo IV, de la bula Cum ex Apostolatus Officio, 15 de febrero de 1559:
“1… dado que donde surge un peligro mayor, allí más decidida debe ser la providencia para impedir que falsos profetas y otros personajes que detentan jurisdicciones seculares no tiendan lamentables lazos a las almas simples y arrastren consigo hasta la perdición innumerables pueblos confiados a su cuidado y a su gobierno en las cosas espirituales o en las temporales; y para que no acontezca algún día que veamos en el lugar Santo la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel; con la ayuda de Dios para Nuestro empeño pastoral, no sea que parezcamos perros mudos, ni mercenarios, o dañados los malos vinicultores, anhelamos capturar las zorras que tientan desolar la viña del Señor y rechazar los lobos lejos del rebaño…

6. Agregamos, [por esta Nuestra Constitución, que debe seguir siendo válida en perpetuidad, Nos promulgamos, determinamos, decretamos y definimos:] que si en algún tiempo aconteciese que un obispo, incluso en función de arzobispo, o de patriarca, o primado; o un cardenal, incluso en función de legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al cardenalato o asunción al pontificado, se hubiese desviado de la fe católica, o hubiese caído en herejía:

(i) o la hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto;

(ii) y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos.

(iii) Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes…

(vi) los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder…

10. Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra aprobación, innovación, sanción, estatuto, derogación, voluntades, decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año de la encarnación del Señor 1559, XV anterior a las calendas de marzo, año 4º de Nuestro pontificado.

Yo, Paulo, obispo de la Iglesia Católica…”


Enciclopedia Católica, “Elecciones Papales”, 1914, vol. 11, p. 456: “Desde luego, la elección de un hereje, de un cismático, o de una mujer [como papa] será nula e inválida”
The Catholic Encyclopedia, “Papal Elections”, 1914, vol. 11, p. 456.

Papa León XIII, Satis cognitum, #15, 29 de junio de 1896: “Nadie, pues, puede tener parte en la autoridad si no está unido a Pedro, pues sería absurdo pretender que un hombre excluido de la Iglesia tuviese autoridad en la Iglesia”
The Papal Encyclicals, vol. 2 (1878-1903), p. 401.

Papa Pío XII, Mystici corporis Christi, # 23, 29 de junio de 1943: “Puesto que no todos los pecados, aunque graves, separan por su misma naturaleza al hombre del cuerpo de la Iglesia, como lo hacen el cisma, la herejía o la apostasía
The Papal Encyclicals, por Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 4 (1939-1958), p. 41.

Jesucristo no prometió que durante la existencia de la Santa Iglesia siempre y en todo momento habría papa, lo que prometió fue la indefectibilidad de Su iglesia, siendo esto último, un dogma de fe.

Afirmar que un papa puede ser hereje o que un hereje puede llegar a ser papa es ir en contra de la promesa de Cristo y por lo tanto en contra del dogma de la indefectibilidad.

Afirmar que un papa puede ser hereje o que un hereje puede llegar a ser papa, es el sinonimo de afirmar que la promesa de Cristo no fue cumplida y que las puertas del infierno si pudieron contra la Iglesia.

El estado en que se encuentra la iglesia de sedevacantia no contradice en lo mas mínimo a la promesa de nuestro Señor Jesucristo, puesto que tal postura siempre se ha posicionado firme en contra de los herejes que afirman haber llegado a la silla Petrina como papas, la sede vacantia niega la pertenencia de un hereje a la Iglesia, obedeciendo al magisterio y por ende a Cristo, asi mismo rechaza sus falsas doctrinas, siendo estas modernistas y por lo tanto plagadas de herejia.

La postura sedevacante sigue, cree, afirma y expresa lo que el magisterio siempre ha confirmado en Bulas, Enciclicas, Constituciones Dogmaticas y Catecismo, permaneciendo firmes en la fe y la tradición que nos fue dada.

San Atanasio: “Los católicos que se mantienen fieles a la Tradición aún si ellos son reducidos a un manojo, ellos son la verdadera Iglesia de Jesucristo
Coll. Seleta SS. Eccl. Patrum. Caillu and Guillou, vol. 32, pp. 411-412.

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ESCRITOS Y CONFERENCIAS DEL R. P. RAMIRO RIBAS