CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

CARTA ABIERTA A MIS HERMANOS
CATÓLICOS DE ALTA GRACIA
Padre Hervé Le Lay


Alta Gracia 1º de Marzo de 1981
Queridos hermanos en Jesucristo.

Hace casi tres años (17 de Abril de 1978 que vivo aquí entre vosotros. Desde el principio tenía el propósito de escribir para decir quién soy y por qué estoy aquí. Siempre difería la ejecución de este propósito. Pero hoy, una circunstancia fortuita me impulsa y obliga a concretar mi deseo. Acabo de visitar a una enferma en el Hospital Regional. Es la tercera visita que le hago… La pobre, enseguida, me dice asustada de no venir más. Adivino el por qué y salgo en seguida. Ya fuera, una religiosa me alcanza y me ruega con insistencia de no volver más, que tienen su capellán. Le digo que no vengo como capellán, sino como cualquier ciudadano, ya que la visita a los enfermos es una Obra de Misericordia recomendada por nuestro Salvador. ¿Por qué ese procedimiento, hacia mi? Lo vais a entender, hacedme el favor de leerme.

Me llamo Hervé Le Lay. Soy sacerdote francés, nacido el 25 de octubre de 1913, en el puerto pesquero de Concarneau, departamento de Finistère provincia de Bretaña. Hice mis estudios secundarios y eclesiásticos en las casas de formación de la Congregación Misionera del Espíritu Santo. Estuve prisionero de guerra cinco años en Alemania (10 de junio de 1940 - 8 de mayo de 1945). Fui ordenado sacerdote el 7 de julio de 1946, en el Seminario Mayor de la Congregación de Chevilly, cerca de París, por Monseñor Luis Le Hunsec, Superior General de la congregación. Al cabo de pocos años pedí a Roma mi secularización. Sali de la Congregación en Mayo de 1953 y fui incardinado en la arquidiócesis de Salta, en la Argentina, en tiempos de Monseñor Roberto Tavella, Salesiano. Estuve de cura párroco en El Tala, desde el 3 de marzo de 1957 hasta el 4 de julio de 1976. Fui removido, expulsado de la Parroquia por el actual Arzobispo, Monseñor Carlos Mariano Pérez, Salesiano, y suspendido a divinis; es decir; con prohibición de predicar; administrar los sacramentos y celebrar misa. ¿Por qué? Por mi oposición al “Papa” de entonces, Paulo VI, a su Concilio Vaticano II; y a su nueva misa. Esta oposición la expresaba con toda franqueza y claridad en mi revista La Tradición”. Llamado a Salta, ratifiqué todos mis dichos en presencia del Arzobispo, del Obispo Auxiliar y de tres testigos. Entonces, Monseñor me expulsó de la Parroquia sin indemnización, sin preguntar a dónde iría a refugiarme. Un estanciero vecino me recibió en su estancia. Allí estuve un año. Luego, algunos católicos cordobeses no conformes con la nueva religión inaugurada por Paulo VI y su Concilio, me pidieron que viniera a Córdoba para darles la misa tradicional. Hago notar de paso que nunca he celebrado la misa nueva, declaré al Arzobispo de Salta que prefiero morir, más no puedo.

Aquí, en Córdoba, celebro misas en la calle Belgrano al 500, un local alquilado, misa rezada a las 9 y misa cantada gregoriana, a las 10.30, como antes de la revolución litúrgica. Aquí también me alcanzó la suspensión a divinis de parte del señor Arzobispo, Cardenal Raúl Primatesta. Esta sanción está fijada en el portón de la iglesia principal de Alta Gracia.
Ahora quiero justificar mi oposición a la jerarquía, pues para llegar a tanto, era preciso tener motivos gravísimos.
Primero, hablemos del latín, ya que para el pueblo ignorante el principal cambio notado es que ahora la misa se celebra en castellano y la gente entiende (sic).

Contesto — Juan XXIII, no era un ignorante, sabía que el pueblo no entiende latín. Y no era un tonto. Sin embargo dijo en su “Veterum Sapientia” (22-2-1962): “Nosotros como todos nuestros predecesores tenemos motivos gravísimos para mantener firmemente el latín. Nos, impulsados por los mismos gravísimos motivos que ya movieron a Nuestros Predecesores y a los Sínodos Provinciales, deseamos con firme voluntad que el estudio de esta lengua restituida a su dignidad, sea cada vez más fomentada y ejercitada... Hemos decidido que el uso de la lengua latina sea mantenido en los ritos latinos, salvo derecho particular”.

El Latín ha sido suprimido en casi todas partes. Aquí en esta inmensa ciudad de Córdoba, ¿en dónde, en qué iglesia se ha conservado el latín, fuera de nuestra capilla de la calle Belgrano al 500? El Concilio decretó que hay que dar el primer lugar al canto gregoriano, ¿en qué iglesia de Córdoba se le da siquiera un pequeño lugar, fuera de nuestra capilla?

Un amigo alemán, profesor de la Universidad de Saarbrücken, el doctor Wíigand Siebel, escribió una carta abierta al Cardenal Hoffner, Arzobispo de Colonia, diciéndole que había hallado doscientos cincuenta y nueve cambios en la nueva misa. Todos estos cambios hacen que la nueva misa, fabricada con la colaboración efectiva de seis pastores protestantes, ya no sea la misa, es como la llamaba el Padre Wathen, norteamericano, “El gran sacrilegio”.

El cambio más grave, más audaz, afecta la traducción de las palabras de la Consagración del cáliz en todos los idiomas de Occidente, aquí en castellano, Jesucristo dijo: “Este es el cáliz de mi sangre, del nuevo y eterno Testamento: misterio de la fe, la cual será derramada por vosotros y por muchos, para remisión de los pecados". Ahora todos los obispos y sacerdotes dicen: “Este es el cáliz de mi sangre que será derramada por vosotros y por todos los hombres”. Veamos los cambios.

Han suprimido las palabras “misterio de la fe”, so pretexto que no están en el Evangelio. Pero en el año 1202, el Papa Inocencio III, escribió a un Obispo de Francia que estas palabras, aunque no están en el Evangelio, fueron dichas por Jesús. Pues no todas las palabras de Jesús  están en el Evangelio (ver Denzinger Nº 414). Luego, se cambiaron las palabras “por muchos” (pro multis, en latín); hyper pellón, perí pollón, en griego), por “por todos los hombres”. Jesús no dijo eso.

El Catecismo del Concilio de Trento explica que si bien es verdad que Jesús murió por todos los hombres, sin embargo, en la última Cena cuando instituyó la Santa Eucaristía tenía en su pensamiento a los que aprovecharían su sacrificio, y no todos, pues muchos no lo aprovechan, muchos se condenan. Este cambio sustancial hace que todas las “misas” nuevas, que se celebran en castellano aquí son inválidas, no son misas, sino graves sacrilegios. “En consecuencia es un pecado, y pecado grave, celebrar la nueva “misa”, asistir a ella, tomar parte en esta de cualquier manera, recibir la comunión en ella... y también asistir a la verdadera misa en donde la “nueva misa” suele celebrarse (Canon 1172, párrafo 1-3).

Como consecuencia de ello: toda la Iglesia oficial se ha vuelto herética, cismática, protestante. El “Papa” Juan Pablo II es hereje, luego está fuera de la Iglesia. luego no puede ser su cabeza, es un “Papa” ilegítimo, un antipapa. Conclusión terrible, pero lógica e inevitable. Tratemos, pues, de vivir en la fe pura e íntegra heredada de la tradición contenida en los catecismos tradicionales, anteriores a la revolución conciliar. Venid a misa todos los domingos a las 9 y a las 10.30 horas, misa rezada y misa cantada gregoriana, en el local de la calle Belgrano N? 500, ciudad de Córdoba. Ayudadnos a construir una verdadera capilla, callo Guido N? 227, en la que podamos seguir celebrando la verdadera misa, canal obligatorio de todas las gracias merecidas una vez en el Calvario por nuestro Salvador. “Era peregrino y me hospedasteis... El que recibe al profeta recibirá premio de profeta”.

NOTA: Caminando por vuestras calles, he notado la existencia en vuestra ciudad de varias sectas. Los demonios han sombrado la cizaña en medio del trigo. Hay que recordar, profesar que, como hay un solo Dios verdadero, hay también una sola religión verdadera, la Cotólica Apostólica Romana, fundada por Jesucristo sobre la Roca que es Pedro, cuya sede ahora, por un designio insondable de Dios, está ocupada por los modernistas, los peores enemigos de Dios y de la Iglesia, según las palabras del Papa San Pió X (1903 - 1914).

Padre Hervé Le Lay

Fuente: PADRE HERVÉ LE LAY- Un Cura francés en Argentina.

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RVDO. PADRE HERVÉ LE LAY
DEFENSORES DE LA VERDADERA FE EN LA ARGENTINA