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BASÍLICA DE SANTO DOMINGO


01 de octubre de 2017 - Esta basílica fue testigo de hechos fundamentales, desde el nacimiento mismo de la nación. Actualmetne guarda parte del patrimonio histórico, cultural y arquitecónico del país.


El deterioro que el transcurso de los años ocasionó al primitivo Convento de Santo Domingo obligó a su demolición en 1857 El templo actual, de estilo renacentista, quedó inaugurado el 28 de setiembre de 1861, día de su consagración.

Es uno de los templos más importantes del país. Fue testigo de hechos fundamentales, desde el nacimiento mismo de la nación. Actualmetne guarda parte del patrimonio histórico, cultural y arquitecónico del país.

Este templo está bajo la custodia de los dominicos, con 400 años de permanencia en la provincia de Córdoba.

Su actual estructura data de las construcciones de 1861, y es la tercera que se levanta en el mismo terrenos, ya que las dos anteriores fueron arrasadas por las aguas del arroyo La Cañada, que inundaba periódicamente la joven ciudad, y databan del siglo XVII.

En su construcción se destacan claramente las cuatro torres, cuyas cúpulas están revestidas con finos azulejos donados por Justo José de Urquiza, quien organizó constitucionalmente el país en 1853. Hasta principios del siglo XX, el templo estuvo pintado de blanco, pero luego se cambió por la tonalidad que hoy presenta.

En su parte inferior, los pares de pilastras marcan, con dos óculos y una ventana coral, la división en tres naves de la iglesia. Luego de una marcada cornisa, están las torres que se destacan por sus cúpulas revestidas con azulejos. Según apuntan las crónicas, estos azulejos fueron especialmente donados por Justo José de Urquiza. Cuatro pequeñas cúpulas acompañan a la cúpula mayor que culmina con un escudo del Sagrado Corazón de Jesús.

Una vez en el interior, lo primero que se destaca es la forma de cruz latina que posee la iglesia.Pero, la atención mayor se concentra en las bóvedas y cúpulas decoradas con altos relieves dorados y fondos en granate y verde.

Sobre ellos, el óleo de Honorio Mossi La muerte de Santo Domingo, es el que abre el recorrido por las joyas artísticas que guarda el templo.

A mano izquierda se accede a una de las naves en donde se alinean los retablos del Espíritu Santo Personificado; San José y el Niño; San Vicente Ferrer entre los arcángeles San Rafael y San Miguel; Santo Domingo de Guzmán (el fundador de la orden de los dominicos) y del Sagrado Corazón, nuevamente.

En este sector también hay algunas obras de Genaro Pérez, una réplica del Señor del Milagro de Salta y, en las alturas, un óleo realizado por Mossi en 1896 sobre revoque estucado que muestra el encuentro de Santo Domingo y San Francisco en Soriano.

En la nave derecha continúan los retablos dedicados a Santa Catalina de Siena; Nuestra Señora de la Asunción; Santo Tomás de Aquino; Santa Rosa de Lima;el Beato Martín de Porres y El Calvario.

Luego de trasponer los portones de hierro forjado y el atrio, se ingresa al sector denominado nítrex, una especie de galería ubicada antes de la puerta principal. En ese lugar es posible distinguir la presencia de cuatro placas en las que se hace referencia a las órdenes religiosas que más influencia tuvieron en el desarrollo y la historia de la ciudad: dominicos, mercedarios, jesuitas y franciscanos.

En el sector central se destacan el altar de plata, realizado en el Alto Perú y de típica factura jesuítica, del siglo XVIII; las cúpulas en las que figuran las pinturas de los Evangelistas; el altar con el Cristo crucificado, Santo Domingo y San Francisco; y los escudos de las familias cordobesas acaudaladas que aportaron económicamente para la construcción de la basílica.

Arriba del altar, preside la escena la imagen de Nuestra Señora del Milagro del Rosario, coronada en 1892 y declarada patrona de la Arquidiósesis de Córdoba en 1937.

También, sobresale el púlpito que data del año 1862. Es de madera tallada y está coronado por la figura de un ángel policromado, dorado en oro y con ojos de vidrio. Detrás del altar la Capilla del Santísimo, un particular lugar de recogimiento en el que se ubica el sagrario realizado en plata.

Al subir por las escaleras de mármol, llamada “la escalinata de los promesantes” que conduce hasta el sector posterior del habitáculo de la Virgen, hay a lo largo de la escalera, numerosos nichos guardan las ofrendas de quienes hicieron sus promesas y, una vez en la planta alta, se puede observar el cofre que protege a la imagen de la Virgen montado sobre columnas de ónix diseñadas por el arquitecto Roca, ofrendas y banderas que fueron donadas por el virrey Liniers utilizadas durante las invasiones inglesas.

Por sus características constructivas, se supone que el sector donde está la sacristía corresponde al período colonial. En esta sala sobresalen numerosos cuadros de la escuela cuzqueña (del siglo XVIII), la imagen de vestir de Santo Domingo y la cripta.

Ver:

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DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA