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PREPARÉMONOS PARA LA FIESTA DE MARÍA REINA


PREPARÉMONOS PARA LA FIESTA DE MARÍA REINA

El 11 de octubre de 1954 publicó Pío XII la encíclica AD CAELI REGINAM. Resulta una verdadera tesis doctoral acerca de la realeza de la Madre de Dios. En ella, luego de explanar ampliamente las altas razones teológicas que justifican aquélla prerrogativa mariana, instituye una fiesta litúrgica en honor de la realeza de María para el 31 de mayo. Era también como el broche de oro que cerraba las memorables jornadas del Año Santo concepcionista.


¿Quién reina en nuestros hogares?

Este 31 de mayo:

Coronemos a la imagen de la Virgen en nuestrso hogares
y consagremosle nuestras familias.
Este es el mejor regalo que podemos hacerle.

"Que reine María en vuestros hogares,
no sólo porque tengáis allí su imagen,
sino porque le recéis frecuentemente en común,
porque recurráis a sus consejos
y practiquéis sus virtudes."
(Pío XII)

Santa María, Reina de los hogares

 "Jesús es el Rey de los siglos eternos por naturaleza y por conquista; y por Él, con Él, subordinada a Él, María es Reina por gracia, por parentesco divino, por conquista, por singular elección. Y su reino es inmenso, como el de su Hijo y Dios, pues que de su dominio nada queda excluido. 

Por eso la Iglesia la aclama Reina de los cielos y de la tierra, gloriosa, dignísima, Reina del Universo, Regina de los Cielos, gloriosa y dignísima Reina del mundo; y nos exhorta a invocarla día y noche entre gemidos y lágrimas de que está lleno este destierro: 

"Salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura, esperanza nuestra. Ésta su realeza es esencialmente maternal, exclusivamente benéfica" (Pío XII, Radiomensaje a las solemnidades de Fátima, 13 de mayo de 1946)  que mueve también a la Iglesia a rogarle "como Reina de los Ángeles y de los santos, de los patriarcas y de los profetas, de los apóstoles y de los mártires, de los confesores y de las vírgenes, de todos los santos". (Ibid) Y también Reina de la Paz. 

Éstos son algunos de los nombres que integran las seculares Letanías Lauretanas, que muchos, desde siglos rezan luego del Santo Rosario en Familia. Los enumera Pío XII, que podríamos decir fue el Papa de la Realeza de María. 

María es Reina de los hogares cristianos. La Virgen Madre de Dios es coronada como Madre y Reina de ciudades y regiones, de la misma manera que ciudades y regiones se han consagrado a su Corazón Inmaculado, haciéndose eco de sus pedidos de Fátima: "Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado, a quienes la abracen prometo la salvación y que sus almas serán queridas por Dios como flores puestas por mí para adornar su Trono" (Palabras de la Virgen en Fátima, el 13 de junio de 1917, cuando mostró su Corazón Inmaculado) 

Consagración y coronación van unidas estrechamente en nuestra vida espiritual. Porque  si nos consagramos totalmente a Ella, a su Corazón, la hemos proclamado Reina del mismo, valiendo eso mismo para nuestras familias y hogares. La coronación que se nos propone realizar, debe ser el fruto de nuestra consagración personal y familiar, y se realiza para exteriorizar una realidad interior, para recordar esa consagración de continuo de modo que nos ayude a vivirla, que es lo más importante.

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DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA