CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA SOLUCIÓN ES MATAR


Mons. Andrés Morello

   Herodes quería ser rey. Herodes, El Grande, quería continuar siendo rey, gozando de sus placeres, de su poder, de su soberana autonomía. La sombra de un posible principito bebé amenazaba de manera incierta, porque no sabía quién; amenazaba de manera dudosísima porque no sabía sus pretenciones; amenazaba su “sin derecho” porque él no era de casta real y el nacido sí lo era. 

   La solución de Herodes fue simple, con la simpleza de los tiranos; como Iván el Terrible que de un golpe propinado a su nuera la hizo abortar y de un espadazo mató a su propio hijo en un acceso de cólera. 

   Herodes mató, eliminó la potencial amenaza; asesinó, en lo que supuso, al que pretendía vivir, quizás reinar. 

   No sabiendo a quien matar, no conociendo el real peligro, no identificando al mal concebido, al mal parido, al mal nacido que podía herir sus monárquicos derechos, mató a todos, mató a todos los niños de dos años para abajo de toda la región de Belén; la soldadesca degolló a los bebés y hundió sus espadas en el pecho de esos niños, en presencia de sus madres por ser un peligro incierto y latente a los derechos del soberano. La sangre derramada y los cuerpecitos exánimes serenaron al monarca que quizás se dijo en su obscurísima consciencia: “ Duerme en paz, ese niño ya no te molestará jamás". 

   Herodes no ha muerto. Mientras haya un aborto en la tierra no morirá, enlazando aquella sangre que derramó con la de tantos que quisieran vivir y no podrán. 

   Los norteamericanos le deben a Dios treinta y dos millones de niños asesinados “ legalmente “ desde la aprobación del aborto. ¿Cuántos deberán los argentinos?  ¿Cuántos deberán los que hablan de los derechos del niño? ¿Cuántos los que lamentan la mortalidad infantil en donde sea? 

   Herodes. Herodes asesinos son los que pregonan y proponen el aborto como tranquilizante para la madre, como pretendidos derechos a decidir quien nace y quien muere. Son los que declaman contra las guerras de Afganistán y de Irak. Allá por lo menos hay armas de por medio, aquí se muere sin saberlo, sin esperarlo y sin quererlo. Peor, sin haber hecho nada a no ser querer vivir. 

   ¿Cuáles son las razones de los Herodes criollos? 

   -Que la madre y el padre decidan cuántos hijos quieren. Tampoco estoy de acuerdo, pero no maten al que ya concibieron que quiere nacer y vivir como ellos. 

   -Que es un embarazo no deseado. Puestas las causas se dan los efectos. Si yo siembro mi campo no puedo llamar maleza al trigo que germina. Quiero sembrar pero que mi campo no produzca. Absurdo, infame si el campo se llama madre y el trigo se llama hijo. 

   -Que el niño nacerá enfermo, deforme, vivirá sólo pocos años, meses, días, quizás horas. ¿Cuántas horas quiere vivir Ud.? Si me quedaran pocas horas para vivir ¿Cuántas querría? Las más posible. Y él, ¿Porqué nó? Rengo, tuerto o cojo, pero vivo al fin cualquiera lo quisiera. Y él ¿Porqué nó? 

   -Se evitarán muchas muertes prematuras de madres jóvenes. Más se evitarían si los hospitales no fueran una cochinada, si enseñaran verdadera higiene en las escuelas, si el criollo pudiera tener tanta agua potable como en los vasitos de los diputados, si en vez de gastar en tres millones de profilácticos usaran ese dinero para que los niños nazcan bien o para ayuda a las mamás pobres. Peor, no suelen ser los pobres los que matan hijos sinó los que quieren estar cómodos. 

   -Es hijo de violador. ¿Qué culpa tiene la mujer violada? Ninguna, a no ser que anduviera meneando y exhibiendo sus atributos naturales. La carne está de oferta pero no quieren que nadie se sirva. El que anda con su tesoro a la vista anda invitando al ladrón. 

   ¡Pero ella no hizo nada! Mejor para ella todavía, pero no mate al niño sinó al violador. Al niño que no hizo nada, y menos que ella, aunque sea trátelo como inocente, como quiere ser tratada, tráigalo a la luz y si no lo quiere que otro lo críe y lo alimente y lo eduque para que no sea como su papá accidental.                  

   Con la violación la mujer ya perdió lo que perdió que es su honra, quizás su virginidad. El embarazo no agrega nada a lo perdido, al revés ennoblece al alma buena que entiende que esa pobre criatura es aún menos culpable que ella que es bien inocente. 

   -¡Pero si no sé si el feto es un hombre! Sepas o nó el que comenzó una carrera tiene derecho a seguirla sin que una mano cobarde la interrumpa. ¿Qué corredor gustaría de una trampa? Chico o grande, la carrera está empezada y eso que se está gestando naturalmente nacerá hombre. 

   No nos vengan con mentiras. El aborto no es cristiano, no es católico, ni musulmán ni judío del Antiguo Testamento. No es de hombre matar a sangre fría, no es humano matar al inocente, es crimen pintado de falsa piedad, es aberración en quien se crea civilizado. 

   Lloramos a los muertos por la Patria, ¿Será la Patria capaz de matar ella a sus hijos? Si es así, ella no es la mía, o mejor todavía: Esos asesinos no son nuestros.