CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

Revista Roma N° 100 - Agosto de 1987
EL ABORTO Y LA CONFERENCIA
EPISCOPAL EN ALEMANIA FEDERAL

(Carta desde Alemania)
Tomás Waibel


Hasta la caída del Imperio, después de la I Guerra Mundial, el aborto era raro en Alemania y se lo castigaba por ley.

Durante la República de Weimar (1919-1933) el liberalismo en las costumbres provocó una ola de abortos. El infanticidio prenatal era sancionado, pero la mayoría de los jueces liberales no lo perseguían en la práctica.

Hitler —por razones políticas y no morales— impuso severas sanciones penales contra esta forma de asesinato.

Después de la II Guerra Mundial comenzó nuevamente la propagación de anticonceptivos y del aborto.

Dada la situación creada por la guerra y la ola de fugitivos del Comunismo (13.000.000) —así se alegaba— era una necesidad imperiosa realizar el control de natalidad.

El "Wohlstand" (bienestar económico-social) creado por la Democracia-Cristiana, de las décadas 50-60, tuvo como consecuencia el materialismo y el hedonismo, los cuales a su vez ocasionaron una mentalidad antifamilia.

Este "Wohlstand" con todas sus nefastas consecuencias, igual que la Constitución liberal-laicista de 1949 jamás fueron reprobados por los obispos alemanes (occidentales).

A fines de los años 60 comenzó una purga contra todo lo que pudiese tener gusto a "clericalismo". Se legalizó la homosexualidad, la pornografía, las leyes que reprimían la corrupción de menores fueron totalmente aguadas. Por supuesto, se comenzó con una agitación masiva contra el todavía existente Art. 218 del Código de Derecho Penal que reprimía el aborto, presentándolo como un resabio de la ingerencia clerical en la legislación, como un atentado a la emancipación de la mujer.

Afamados profesores de "Teología" como Karl Rahner y von Nell-Breuning afirmaban que para la biología era dudoso que la vida humana como tal comenzase en el momento de la gestación. Y en discusión televisada Karl Rahner quiso convencer al biólogo protestante Blechschmidt, que para la biología la vida humana comienza recién en el tercer mes; finalmente, cuando Blechschmidt —con un enorme acopio de información— demostró lo contrario, Rahner se hizo el ofendido y calificó al biólogo de "irresponsable".

Pese a todas las protestas, el "teólogo católico" no fue amonestado por los obispos alemanes.

Tras enloquecida agitación, la cual contó con el masivo apoyo de los medios de masas, se aprobó en el Parlamento la "Fristenlosung" o sea la despenalización general del aborto dentro de los primeros tres meses después de la concepción.

Esta ley fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia por apelación de los obispos alemanes y de la iglesia evangélica.

Después de muchos debates parlamentarios se aprobó en 1976 la ley en su forma actual. Según la forma vigente del Art. 218, el aborto no es punible cuando se trata del aborto medicinal, criminal, terapéutico y psico-social dentro de los primeros tres meses de gestación.

Las tres primeras formas son bien definidas. La cuarta es sumamente vaga. Según la Suprema Corte una situación de emergencia psicosocial, que justifica el aborto, es dada cuando por el nacimiento del chico la madre caería en una situación de extrema pobreza, la cual la obligaría a mendigar o ejercer la prostitución, o terminaría en la demencia.

Desde ya, este tipo de justificativo se presta a toda clase de abusos. El hecho de que la madre sea soltera, el chico fruto del adulterio, la madre se sienta apesadumbrada por el nacimiento o que tenga que interrumpir los estudios por seis meses, se consideran casos de emergencia psicosocial. El 77 % de todos los abortos legales se hacen con ese justificativo.

Con razón se afirma que este justificativo no es otra cosa que una "Fristenlosung" solapada.

Como consecuencia de esta legislación que no solamente no castiga a los infanticidas, sino que pone a disposición de éstos los medios técnicos y financieros necesarios, la cantidad de abortos legales ha ido creciendo año a año. En 1975 eran 70.000. En 1986 se contabilizaron 400 mil, a los que debemos agregar los clandestinos —difícil de estimar— y los que se llevan a cabo en Holanda —unos 70.000 por año aproximadamente—.

Y lo que es mucho peor se ha difundido una mentalidad de total desprecio por la vida prenatal. Para muchos el niño no nacido no es otra cosa que un objeto, un órgano de la madre, que puede ser extirpado a gusto.

Los obispos alemanes han dicho que jamás aceptarán esta ley. Pero, al mismo tiempo practican el "diálogo" con los abortistas y evitan todo enfrentamiento.

Se llevan a cabo discusiones televisadas con liberales y socialistas, donde los obispos elogian el serio deseo de éstos de proteger la vida no nacida, que pese a todas las diferencias tienen todos un fin común, etcétera. Pero movimientos antiabortistas, coherentes y militantes, son desautorizados públicamente como "extremistas".

Según la legislación vigente toda mujer que piense en abortar, tiene antes que asesorarse en una "Beratungsstelle" (Centro de información). Allí, la mujer debe ser informada "objetivamente" y el asistente social no debe influirla ni a favor ni en contra de la medida, para que la mujer pueda decidirse "libremente". En el centro recibe la constancia escrita que fue asesorada, con la cual va al médico y le explica su situación concreta y sus intenciones. En base a esa información el médico decide si es un caso de emergencia y con ello un justificativo previsto por la ley. En caso de serlo, el médico hace el aborto o deriva la mujer a otro.

De todas formas la constancia de que fue asesorada en un centro reconocido oficialmente como tal, es "conditio sine qua non" para que el médico pueda hacer la intervención y la mujer tiene derecho a recibir esa constancia o sea que el asistente social no puede negarse a otorgarla.

Han sido los obispos alemanes quienes han creado estos centros, reconocidos por el estado como "Beratungsstellen" de acuerdo con el Art. 218. O sea que en esos centros —pagados con plata de los fieles— se extienden las constancias con las cuales luego las mujeres van al médico para abortar.

Al principio los obispos han intentado disimular el asunto afirmando que se trata de simples centros donde se ayuda a las mujeres. Mas como todo evidenciaba que no era así, lhan intentado justifcarse afirmando que se trata de una posibilidad para hacer desistir a la mujer de sus propósitos y, de esa forma, salvar vidas. Este argumento es una falacia total ya que el asistente social tiene prohibido por ley influir sobre la mujer para hacerla desistir de sus propósitos. Y ellos mismos se encargan de hacer cumplir la ley. Asistentes que han intetado —y que también han conseguido— convencer a la mujer que el aborto es un asesinato y que dé a luz a su chico, han sido expulsados de esos centros por orden de éstos.

Sea dicho de paso, en otros centros se le dice a la mujer que el aborto es la mejor solución para su "problema" e incluso se la asesora en los argumentos que debe esgrimir para que el médico llegue a la conclusión de que está ante un caso de emergencia psicosocial.

Resumiendo. Los obispos alemanes han creado centros, en los cuales no es posible hacer desistir a la mujer de sus intenciones y en donde se extienden las tristemente célebres constancias, que son condición indispensable para un aborto legal.

O sea que los obispos alemanes no solamente toleran el infanticidio masivo por omisión sino incluso lo apoyan activamente.

Revista "Roma" N° 100, Pg. 40

ÍNDICE DEL N° 100