CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

CON ESTOS BLASFEMOS SE ABRAZAN
LOS "PONTÍFICES" DE LA SECTA CONCILIAR


30 de noviembre de 2017 - Esta es la verdadera cara de los que, según la secta conciliar, son nuestros "hermanos Mayores". Propaladores de estas terribles blasfemias y herejías, son abrazados y recibidos con honores por los usurpadores del Trono de Pedro. Ellos no son seguidores del Antiguo Testamento, como nos quieren hacer creer, sino de este ASQUEROSO Talmud. La nueva "iglesia" surgida del llamado Concilio Vaticano II, entre sinceros mea culpas y solicitudes de reconciliación y de perdón, ha caido de rodillas ante su verdadero enemigo.


JESUS EN EL TALMUD

JESUS EN EL TALMUD
¿HA GANADO CAIFAS, Y NO EL GALILEO?
Una nueva mirada a la presentación del antiguo talmud

Friedrich Romig

Si todavía fuera necesaria una prueba de la incompatibilidad entre cristianismo y judaísmo, entre fe cristiana y fe judía, la dio de una manera que apenas se puede superar en erudición y claridad, el renombrado director para los estudios judíos de la famosa universidad de Princeton (USA) Peter Schäfer, con su libro titulado “Jesús en el Talmud”[*] (20  07) que ahora también ha aparecido en idioma alemán. La aprobación que ha experimentado casi al unísono  de sus colegas y revisores judíos, deja en claro el giro que ha tomado el diálogo cristiano-judío en los últimos tiempos. Se basa en la honestidad, y no en la simpleza de “nuestros hermanos mayores”, del “origen común de la tribu de Abraham” o “del mutuo respeto” y de la mutua “tolerancia”, que excluye la cuestión de la verdad y que no toma en serio a ninguna de las diferentes creencias. De todos modos, ante el intento de ofertas de acercamiento por parte del lado cristiano, el verdadero Talmud judío solo contiene desprecio y burla. En donde las autoridades vaticanas se esfuerzan, los judíos se absuelven del asesinato de Cristo. Los fieles rabinos seguros de su fe se golpean con confianza el pecho: a Jesús, ese blasfemo e idólatra, se le suministró su justo castigo. Insisten en que el proceso de juicio de Jesús no fue ante un tribunal romano, sino ante el Sanedrín tribunal supremo de los judíos en donde Caifás se rasgó las vestiduras cuando condenó a muerte al carpintero porque se equiparó con Dios. “Sí” así los rabinos en el Talmud: “nosotros asumimos la responsabilidad y no hay ninguna razón de la cual avergonzarnos, porque tenemos a un blasfemo e idólatra condenado legítimamente. Jesús ha merecido  su muerte, y él sólo ha conseguido lo que merecía”   (P.  18). No hay ninguna justificación para la “secta cristiana que insolentemente afirma ser la nueva alianza y se establece como una nueva religión ( y nada menos que como una iglesia con poder político)” (P. 19).

Ante este eminente peligro que se avecinaba para el judaísmo después del viraje de Constantino con la promoción del cristianismo a la altura de Religión del Estado, los rabinos, que se habían refugiado en el imperio persa, dejan volar su imaginación en torno a debilitar la fe de los cristianos. Persia está en guerra permanente con los emperadores bizantinos, y por esta razón, apoya a los judíos anticristianos a la preparación del Talmud Babilónico que se convierte en la fuente más importante de la imagen de Jesús que el judaísmo mantiene hasta nuestros días. Según Schäfer, los lugares de Jesús en el Talmud babilónico y también en el Talmud palestino, deberían leerse y comprenderse como una contra-narrativa del Evangelio a través de la cual el judaísmo, luchando por su autoafirmación, fortalece su autoconciencia lleno de orgullo implacable que todavía se expresa en el humor y el deseo de hacer una parodia de la fe de Cristo. Schäfer trae a un orden sistemático la situación de Cristo esparcida en el Talmud, dejando así en claro ante los ojos, la contradicción con el mensaje cristiano: antecedentes familiares, etapas de estudiante, docencia, arte de la curación, ejecución y pena de infierno de Jesús; forman las rúbricas de los libros para colección e interpretación del lugar que Jesús ocupa en el Talmud.

El origen familiar de Jesús, en este recuento histórico, está en el paso en falso que dio María, una mujer casada o comprometida que estuvo involucrada con un legionario romano y que atribuyó el fruto del legionario a la Sombra del “Espíritu Santo”. Aunque ella, en lugar de repudio y lapidación, logró ganar el perdón de su cornudo marido o prometido. No obstante, para los rabinos talmúdicos, no es otra cosa que una “prostituta”. (Conf. Pag. 37 .  39 y a menudo).   El  punto central de esta narrativa sobre el origen de Jesús en el Talmud consiste en que Jesús por su padre romano, no sólo es un bastardo, sino que también era hijo de un no-judío (Pag. 40). De la descendencia de la noble casa de David, como sugiere el Nuevo Testamento, por supuesto, no cabe en absoluto ningún reclamo. “Toda la idea de la divina ascendencia de Jesús, su reclamo de ser el Mesías y finalmente, nada menos que el Hijo de Dios”, para los rabinos , no es otra cosa que un fraude” (Pag. 45 y siguiente).

En el tiempo escolar de Jesús, sus maestros tienen que lidiar con un discípulo rebelde y sexualmente libertino. El sigue a su madre, la infidelidad se halla en la sangre. El va con una conocida prostituta (Lc. 7, 36-50) y con ello prueba a los rabinos, que no es ningún profeta. Él hace escuchar a María Magdalena, ella lava sus pies, peina sus cabellos y él  besa su boca en público.

Esto, en el Talmud, es directamente frivolidad pornográfica que, para los maestros del joven Jesús, fue causa de la excomunión en vida, esto es, la expulsión de la comunidad de los judíos. Los judíos exigen, ese es el mensaje del talmudista, no trates con el cristiano y nunca lo dejes abrazarte o ni siquiera misionar. Para los rabinos, los judeocristianos pertenecen al fenómeno más desagradable en la tierra  de Dios que no tendrá participación  en el (salvado) mundo venidero.

Los rabinos no niegan que Jesús poseía poderes mágicos, que expulsaba demonios, curaba enfermos y resucitaba muertos, mas, lo que le culpan a él y a sus sucesores, es el abuso de esas fuerzas. Jesús no cura en su propio nombre, tampoco en el nombre de Dios, el usa su poder mágico por sí mismo para hacerse pasar como “Dios” y, por lo tanto, demuestra  ser un gran impostor y estafador, y eso, a los ojos de los rabinos, es también a quien se le pasan las “llaves” que simbolizan el acceso a los procesos mágicos de “atar de desatar”. Magia e idolatría son también las razones por las que el Sanedrín condenó a Jesús a ser clavado en la Cruz en vísperas de Pascua y, en la medida en que los soldados romanos estuvieron involucrados en la ejecución de la sentencia, ejecutaron el castigo pronunciado por los judíos. El Talmud insiste en ello, “Jesús fue ejecutado por el derecho rabínico” (pag. 145) y no por el derecho romano. Jesús - sigue la narrativa talmúdica - una y otra vez es “muerto en sus discípulos“. La astuta condena de los rabinos a su discípulo en el Talmud babilónico, es  la culminación de la disputa sobre Jesús y la cristiandad. Desde el principio, los prosélitos y discípulos  son descriptos por los judíos como “el engaño de los engañadores”; tienen, por ejemplo, el robo del cadáver de Jesús de la tumba y la pretensión de su resurrección. Ni ellos ni Jesús tienen ninguna participación  en el mundo venidero. En lugar de ir al cielo, Jesús hierve  para siempre en el infierno. Jesús pertenece junto con Tito y Balaam a los enemigos de Israel, ellos todos purgan en el infierno su merecido castigo. Tito, el destructor del Templo, se quema y sus cenizas son esparcidas en el mar, se filtran repetidamente y se vuelven a apelmazar para luego volver a quemarse. Balaam, quien trajo a Israel el culto de Baal-Peor[1] con sus orgías , excesos sexuales y libertinaje, está sentado en esperma  hirviendo. Y Jesús, que se hizo pasar por Dios queriendo disolver  el antiguo pacto de Dios con Israel y reemplazarlo por un nuevo pacto con él, está sentado en excrementos hirviendo (pag. 25) que constantemente de nuevo excretan sus seguidores cuando éstos, como dijo él, comen su carne y beben su sangre (confrontar página 185) y en lugar de cobrar vida a través de él, ellos compartirán el destino de su “Señor” y también como él, se asarán a fuego lento en el infierno. Resurrección drástica y burlona, ascensión al Trono de Dios y Eucaristía, hacen a las piezas del núcleo del credo cristiano que apenas pueden ser una ridícula parodia.

Estaría mal rechazar  todo como quimeras de unos pocos rabinos enloquecidos, pues, el impacto de las observaciones esparcidas sobre Jesús por el Talmud, es asombroso. En la edad media ellos condensan al Toledot Jeschu-Traktat que todavía está presente para todos los estudiantes del Talmud. Según lo enseñado y dotado por Schäfer, en la edad moderna podemos pensar en el futuro. La astuta argucia de los rabinos en el Talmud, ni siquiera constituye el punto de partida consciente de la “Ilustración” para la crítica de la religión.

El rechazo en los tiempos modernos hasta nuestros días de la justificación de la divinidad de Jesús, de su nacimiento de una virgen mediante el Espíritu Santo, de la resurrección y abandono de su tumba, de su ascensión al cielo, del evento de Pentecostés con el regreso de él como un fantasma, son impugnaciones al conjunto de las partes pertenecientes a la fe cristiana gradualmente erosionadas por todos los mal ilustrados e incluso falsos teólogos cristianos. Los resúmenes del Talmud sobre el origen dudoso de Cristo, su vida escandalosa, el espectáculo espeluznante de los cultos  usados y de bebedores de sangre  son, mientras tanto, convertidos en objetos de “arte” degradado de la industria del entretenimiento. En la Opera-Rock “Jesucristo superestrella” (Rice/Weber), una película de “Scorsese”, él todavía experimenta sus “últimas tentaciones” de naturaleza sexual; (cuando era joven, celebraba su “boda” con una relación sexual (Ingrisch/Einem), él se rodea con su “Hawara” (W. Teuschl)[2] él se siente bien “en mala compañía” (infierno) y finalmente se vuelve una grotesca orgía de misteriosos juegos simbólicamente manchados con sangre y excremento (Nitsch) [3], justamente como dice el Talmud.

Uno de los mayores méritos de Peter Schäfer, radica en que él, con sus meticulosas investigaciones sobre las raíces talmúdicas  de la pérdida de la fe  a través de la ilustración, la modernidad y la decadencia, descompone nuestra cultura desde adentro. Lamentablemente, por eso tenemos que admitir hoy  que desde incluso el Vaticano II la Iglesia en su actividad pastoral, doctrinal y litúrgica, no pudo escapar de aumentar su proceso de judaización, ni lo quiso, cayendo así de rodillas ante su verdadero enemigo entre sinceros mea culpas y solicitudes de reconciliación y de perdón. Ella se  distanció  de sus más grandes santos Adversus-Judaios como  Ambrosius, Augustinos o Chrisostomos, y rindió homenaje  a la nueva  religión del Holocausto perdiendo así su credibilidad. Hoy, gracias a la “Ilustración”, casi nadie puede confesar la fe  sin reservas mentales; quien dice lo que piensa,  afirma públicamente los preceptos morales de la Iglesia y llama al pecado lo que es pecado (por ejemplo homosexualidad, aborto, eutanasia, blasfemia), es clasificado y acosado como “inadaptado social” (Caso Buttiglione) o se le impide hablar ( Benedicto XVI en la Universidad Romana “La Sapienza” en Febrero del 2008).- Ahora, para los extraños, parece que  ha ganado Caifás y no el Galileo.-

Nachdruck unverändert gesttatet  (Reproducción permitida sin cambios)
Texto aparecido en REVISTA CATOLICA ROMANA EINSICHT – Año 43, número 2 – Junio 2013 – Páginas 54, 55 y 56.-

Traducción del alemán de Hugo E. Córdoba Aliaga de fecha 29 de noviembre de 2017.-

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EL SIONISMO
ÍNDICE DE "LA CUESTIÓN JUDÍA"

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[*] Peter Schäfer: Jesús en el Talmud. Del Inglés por Bárbara Schäfer. Mohr Siebeck, Tubinga 2007. ISBN 978-316-149462-8.325 páginas. € 29.- Publicado en ZUR ZEIT, Nro. 11 – 12 de 14 – 27 . Marzo 2008, p. 25 en forma abreviada (Las partes reproducidas en negrita  han sido víctimas de la reducción por parte de los editores.-

Notas del traductor:

[1] ... Mientras Balaam se describe como un hijo de Beor, Beor, nunca es el mismo identificado, y la estrecha similitud fonética de Peor es notable. Si Beor, y el Peor son una y la misma, entonces el hijo de Beor, se limita a señalar Balaam como un profeta de Baal-peor. (Alternativamente Balaam significa y es una corrupción de los Baales, el plural de Baal que significa 'Los Baales' o 'todos los baales "(emparentado con  todos los dioses.) …ver en Google.
[2] “Hawara” es una palabra perteneciente al dialecto vienés cuya traducción resultó difícil de conseguir.- “W. Teuschl” (Wolfgang Teuschl) es el nombre de un autor vienés cuya obra se puede encontrar en “Google” con solo poner W Teuschl. Sus datos son: Nacimiento Viena, Austria 26 IV 1943. Fallecimiento 21 IX 1999 Viena, Austria. Libros: Viener Dialekt Lexikon, “Da Jesus & seine Hawara: Das neue Testament im VieneViener Dialekt” (“Ahí Jesús y su Hawara : el nuevo Testamento en dialecto vienés”) .- Las vistas pueden herir su sensibilidad.
[3]  Nitsch” (Hermann Nitsch) cuyas parodias públicas sobre Cristo también se puden hallar en “Google” con sólo poner Nitsch. Las vistas pueden herir  su sensibilidad.