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NO HABRÁ CAMBIOS PARA LOS GUERREROS PRESOS


"Cambiemos" para que todo siga igual

Soldado no pesdirás perdón por salvar la Patria

Hace poco recibimos noticias en las que presos políticos en Córdoba, por supuestos delitos de “lesa-humanidad”, detallan el reciente agravamiento de sus condiciones carcelarias, la saña incluso con que están siendo tratados, ellos y sus visitantes incluso. Y atribuyen esta situación a que el gobernador sea ahora Schiaretti, y al ministro afín a los organismos de “derechos humanos” que el nuevo gobernador puso en funciones.

Sin embargo, sin que el gobernador cordobés tenga nada que ver, se acaba de disponer también que el señor Enrique Graci Susini, hasta ahora con prisión domiciliaria en su domicilio de la ciudad de Buenos Aires por vidriosas sospechas de haber cometido ese mismo tipo de delitos, sea trasladado a la prisión de Marcos Paz.

¿Cómo explicar estas y otras medidas? Pues no sirve suponer que la persecución en estos temas era exclusividad del gobierno anterior, o bien que se limita ahora a este o aquel gobernador o funcionario.

El Pampero Americano publicó en su nº 32 de abril de este año, una nota en su sección Desde el mirador, páginas 19 y 20 que tal vez pueda contribuir a aclararlo. La transcribimos:

Son muchos los que minimizan las decisiones mundialistas, prefiriendo atribuirlas sólo a los errores o la malignidad de determinadas autoridades nacionales. Han llegado a creer así, por ejemplo, que la invasiva injerencia entre nosotros de los derechos humanos (o sea los de la de la humanidad globalizada, más los organismos mundialistas que se reservan el derecho de fiscalizarlos), y así la de los juicios de lesa humanidad, eran responsabilidad poco menos que exclusiva de los malditos Kirchner, y que eso cambiaría considerablemente una vez acabado su gobierno. ¿Hay algún signo de que vaya a ser así? Veamos.

1.  Ciñéndose a esa óptica reductiva una editorial de La Nación (23/11/15) postuló, antes de que Macri asumiera, que era llegado el momento de acabar en este tema con las “mentiras kirchneristas”, juzgar también a los que fueron jefes u operadores importantes de las organizaciones guerrilleras en los años ’70, acabar con las acusaciones descabelladas a los presuntos represores, o con los juicios interminables y el inhumano endurecimiento en la prisión de los actualmente acusados, etc. Invocaban para ello una nota previa publicada en el mismo diario (16/11, p. 21) por la senadora Morandini, que por cierto no abonaba el criterio de ellos. Y suscitaron así el repudio del mismo personal del diario, de redes y voceros de los derechos humanos, de funcionarios del gobierno de entonces y, en fin, de la senadora invocada, a quien el diario pidió disculpas y le publicó otra nota (4/12, p. 27) que lo desautorizaba terminantemente.

¿Podía sin embargo la conducción del periódico ignorar la trayectoria y la verdadera opinión de la senadora, y el escándalo generalizado que su editorial suscitaría? Parecería que no. ¿Por qué esa editorial entonces? ¿Paso en falso? ¿O más bien paso previamente acordado con el gobierno entrante, justamente para que, ante la polvareda a desatarse, quedara justificada la decisión de variar en el tema poco y nada?

2.  Germán Garavano, actual ministro de justicia y derechos humanos, eligió para su primera reunión con los funcionarios nombrados en su ministerio, la sede de la ex ESMA, emblemática tanto para los juicios de lesa humanidad como para su estricta continuidad, según los lineamientos previamente establecidos.

3.  “El posicionamiento de la Argentina a nivel global en el tema derechos humanos fue activo y hay que profundizarlo”. Nuestra actual canciller eligió terminar así una entrevista publicada en el diario mencionado (7/12/15, p. 10). Y el secretario de DD.HH., Claudio Avruj, consocio del marido de la ministra Bullrich en la agencia Vis a Vis, declaró por su parte (ibid. 12/3/16, p. 16) que sólo al estado (por lo tanto no al terrorismo) puede endilgársele la violación de los derechos del caso. Y que cualquier cambio en el estatus de los actualmente acusados es una decisión que incumbe exclusivamente a la Justicia “en plena libertad”, es decir, a la misma justicia que hoy niega sistemáticamente la prisión domiciliaria a acusados ancianos o enfermos.

4.  En su visita a nuestro país el presidente de Francia eligió también hacer una escala significativa en la ex ESMA. ¿Si nuestra cancillería hubiera querido, no habría podido orientar a su embajador para que no lo hiciera?

5.  El propio Obama acompañó a nuestro presidente en un homenaje el 23 de marzo a algunas de las víctimas de aquellos años, y en un significativo silencio respecto de otras. Y esto pese a que entre los objetivos expresos de su visita estaba el combate contra el narcotráfico (¿otra vez la presión sobre la Triple Frontera?) y contra el malvado terrorismo (¿será pues que el habido acá no cuenta?).

Basta con esta somera enumeración para que debamos advertir, a los que, esperanzados de un cambio en este terreno, votaron por el presidente y el gobierno actuales, que salvo algún arreglo cosmético, nada cabría esperar. ¿Hubiera sido distinto con cualquier otro de los candidatos? Es razonable pensar que no. Como tampoco que de la corriente de dólares que llegaría pronto –eso aseguran–, algo significativo se destine a atender a nuestra maltratada defensa. ¡Pobre país en medio de los sacudimientos de diverso tipo que se avecinan!”

Hasta aquí la nota

La Dirección

Enviado por Cesar Cirro

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